Las Naturales Conclusiones

Por Silvano Pascuzzo

Los que, desde los inicios, nos reivindicamos kirchneristas, vengamos o no del Peronismo, estamos acostumbrados, por un ejercicio de casi dos décadas, a mirar la realidad del país con una predisposición crítica. Y también, a contemplar a las elecciones como un elemento importante, pero no único, a la hora de diseñar estrategias de acumulación de Poder. En eso – hasta la campaña de 2019 – habíamos roto con la lógica cortoplacista de la política demoliberal. Para muchos de nosotros, era un logro inestimable.

Pero la victoria del año pasado contra Mauricio Macri y la previa constitución del Frente de Todos, marcaron el final de esas pretensiones, al interior de la dirigencia kirchnerista; y, al mismo tiempo, el inicio de una etapa caracterizada por el acomodamiento a los cánones, presumiblemente aceptados, del Republicanismo. Actitud que – ya lo hemos dicho aquí de modo recurrente – pone al Movimiento Nacional a las puertas de una severa crisis de identidad; pues – como ocurriera en la década de los noventa con el Menemismo – su contingente más dinámico y poderoso busca ser parte del sistema de poder establecido, más que su contradictor. Eso que “El Bebe” John W. Cooke llamara: “la domesticación del Peronismo”.

Es interesante, al respecto, revisar algunas noticias dadas esta semana, por dos medios de comunicación vinculados al Gobierno Nacional – el canal C5N y el diario Página 12 – porque en ellas aparecen, con enorme claridad, los síntomas de este cambio de rumbo del Kirchnerismo. La primera, nos habla de una reunión mantenida – aparentemente en secreto – por el hijo de la ex Presidenta, Máximo, con algunos empresarios del llamado “Círculo Rojo”, en el transcurso de la cual se habrían intercambiado opiniones sobre el rumbo del país en los próximos años. Cuenta el cronista del Grupo Indalo que, en un momento, cierto CEO de una compañía de primera línea, le habría espetado en el rostro al legislador la siguiente frase: “Si de verdad querés ser Presidente, cobrando impuestos a los ricos, nunca vas a lograrlo”. No sabemos cual fue la respuesta del dirigente, ante semejantes expresiones extorsivas; que hubiesen – sin dudas – enojado mucho a su padre. La segunda, alude a las declaraciones, vertidas en el curso de una entrevista, por el auto titulado “asesor presidencial” Alejandro Grimson; un típico “gorila de izquierdas”, acostumbrado a abrevar en el pantano filosófico del postmodernismo; referentes a los “malos modos” del Peronismo, cuando le toca ejercer el Poder. Supuestamente, habría dicho el personaje en cuestión, que: “los peronistas tienen que reflexionar sobre aquellas cosas que molestan a sus adversarios, y que hacen que éstos nunca estén en disposición de votarlos”. Un curioso llamado a volveros anti peronistas, a los solos efectos de dejar conformes a los grupos que, desde hace setenta y cinco años, desean exterminarnos como expresión política. Un absurdo, rayando en la estupidez de un intelectualoide de café concert y cabarulo; pero que preocupa al surgir de la mente afiebrada de alguien que es escuchado en los pasillos de la Quinta de Olivos.

Es claro, como se desprende de lo expuesto más arriba, que la dirigencia del Frente de Todos considera un error, precisamente aquello que Néstor Carlos Kirchner nos enseñara a ver como aciertos; y que permite que cualquier gorila aventajado en el rol de consejero, le indique cómo comportarse. Una verdadera vergüenza y un peligroso síntoma de la abyección con la que se comportan algunos que, hace apenas unos meses, iban a comerse a los chicos crudos; alegando ser los legítimos herederos del Proyecto Nacional.

La claudicación del Kirchnerismo ante los cantos de sirena de sus adversarios, no deben ser festejados como un rasgo de agudeza mental o de soberbia capacidad política; sino como la manifestación de una voluntad quebrada, por años de ataques y presiones, ejercidos contra él por grupos de poder locales e internacionales. Es evidente que la conformación de una coalición con personajes que nos habían traicionado en el pasado – muchos de ellos socios de Macri en la reciente destrucción de la Argentina – pone en el tapete, la falta de determinación actual y una evidente auto devaluación de las propias capacidades políticas.

Lo repetimos: no son noticias para festejar. No podemos adherir al eslogan vernáculo que reza: “cuanto peor, mejor”; ya que sabemos, por experiencia propia, lo que significa la desarticulación de un Proyecto Popular. No hay que alegrase por éste fracaso estruendoso; sobre todo, pensando en los acontecimientos que están teniendo lugar en nuestra Región, y en la existencia de un sector autoritario, xenófobo y visceralmente violento de la sociedad argentina, que desea erradicar para siempre del país, a eso que brutalmente llama: el Populismo.

Instamos desde aquí a los compañeros y a las compañeras a reflexionar y a meditar sobre el proceso de claudicación que significan todos y cada uno de los actos de un Presidente, y de un Gobierno, que fueron votados para hacer otra cosa. Y también, les rogamos que no se callen, que manifiesten a viva voz sus diferencias y sus inquietudes, porque el silencio puede ser un arma del adversario, para convencernos – por miedo o exceso de cautela – de que “esto que tenemos hoy” es la “único posible”. A diez años de la partida del Flaco Kirchner, volvamos a escuchar sus memorables palabras del 25 de Mayo de 2003, y saquemos, por nuestra cuenta, las naturales conclusiones.

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