Negocio para pocos y hambre para todos: la estatización de la deuda externa privada

Por Néstor Forero



El siguiente artículo corresponde al Capítulo 3 del libro “El Crimen de la Deuda Externa. De Martínez de Hoz a los fondos buitre” (2016), Buenos Aires, Argentina.

Ediciones Fabro.


Entre las investigaciones realizadas se estudió el mecanismo de los seguros de cambio, comenzados los mismos en la causa 7723/98 continuadas en el expediente 9147/98, en este último y a raíz de nuestra designación el 16/12/2009 como integrante del grupo de trabajo que debe asesorar al Sr. Juez, emitimos el siguiente informe: PRESENTA INFORME CON ANEXO - SE ADJUNTE COMO PRUEBA - SE MERITE LLAMAMIENTO DE TESTIGOS - SE CITE A DECLARAR DOMINGO CAVALLO Y A CARLOS MELCONIAN


Señor Juez:

Néstor Roberto Forero, por su propio derecho, en el domicilio oportunamente constituido, viene a presentar informe conforme a lo dispuesto en el acto de mi designación y en cumplimiento de la labor encomendada y hasta tanto se resuelva nuestra situación como integrantes del Grupo de Trabajo de la Deuda Externa Argentina, el firmante con el cabal convencimiento de prestar un servicio a la Nación, viene a presentar a S.S. un nuevo informe sobre la tarea puesta a estudio y consejo, con la íntima pretensión de que a pesar del enorme tiempo transcurrido la presente labor permita al pueblo argentino alcanzar algún grado significativo de justicia frente a la permanente sangría ocasionada por la deuda externa argentina y que tanto daño material, moral y espiritual ha causado mediante la sucesiva violación de las leyes vigentes al momento de concretarse los hechos, que ello pueda ser reparado; entendiendo que la ausencia de justicia y reparación es el golpe más demoledor, la acción más artera, contra el sistema democrático y la República misma.


El presente informe es continuador de nuestro inmediato anterior presentado ante estos estrados y a nuestro criterio, S.S. debe considerarlos como una pequeña unidad dentro de las actuaciones de la causa, dado que nos referiremos a las condiciones específicas, mecanismos y dispositivos normativos a través del llamado régimen de seguros de cambio iniciado en 1981 hasta su total absorción en 1987, y que han perjudicado en mucho al patrimonio de la Nación a favor de un selecto grupo de empresas, entidades financieras locales y del exterior, ante la mirada atenta de las sucesivas cúpulas económicas del pals y los organismos internacionales, que en conocimiento participando activamente, han diezmado los recursos fiscales,financieros y monetarios del país durante largos y penosos años y cuyas consecuencias aún persisten.



Veamos:


1) Condiciones Previas:

La reforma financiera realizada en 1977 bajo la dictadura cívico militar encabezada por el ex general Rafael Videla y la conducción económica del Dr. José Alfredo Martínez de Hoz, fue la primera expresión institucional de un cambio radical en el sistema económico del país, fue el puntapié inicial del reemplazo de un sistema basado en la industrialización del país mediante la sustitución de importaciones; por otro sistema basado en la renta financiera, la primarización de las exportaciones, la exclusión y represión social y endeudamiento externo como principal fuente de financiamiento; a través de esta sustitución del sistema económico se subordinó a las fuerzas de la producción y el trabajo del país al sector financiero.


La reforma en sí introdujo sintácticamente las siguientes modificaciones:


a) instauró un sistema de reservas fraccionadas, devolviendo a las entidades financieras la posibilidad de la creación secundaria del dinero;


b) dejó al libre arbitrio de las entidades financieras la fijación de la tasa de interés, tanto activa como pasiva, y con ello, fijar los demás precios de la economía interna;


c) dejó a su particular criterio la instrumentación y destino de los fondos de la gestión crediticia;


d) como primaria consecuencia de los puntos arriba indicados, se instauró al BCRA como prestamista de última instancia, a través de un sistema de garantía de los depósitos, que cubren las operaciones financieras dispuestas por el mercado, y con ello, trasladaba el riesgo empresario al cuerpo social del país, así mientras se dejaba al libre albedrío de las entidades financieras la creación, uso y destino de los fondos creados y administrados, se cargaba el riesgo implícito de cada operación al erario público, mediante el prestamista de última instancia, el BCRA;


e) se impulsó la expansión de las entidades financieras, mediante la instalación de nuevas sucursales, relacionando la solvencia y liquidez de las entidades con relación al número de sucursales, lo que se conoció con el término “sucursalismo”. Así como se cerraban industrias de los más diversos ramos, con la consecuente pérdida de puestos de trabajo y capacidad productiva del país, se incrementaban las sucursales bancarias a los efectos de absorber el ahorro nacional e incrementar la capacidad de generar crédito por parte de las entidades financieras.


Fue un verdadero giro de 180 grados, un vuelo de campana, conjuntamente al proyecto de reemplazo del modelo sustituto de importaciones por la liberalización del mercado interno, con una baja general de aranceles y retraso cambiario, el nuevo sistema instauró la valorización financiera por encima de la estructura industrial argentina. Ello explica que el retraso salarial y la precarización de las condiciones laborales producida por aquellos años no consiguió contener el deterioro del sistema industrial autóctono, que se vio reflejado en el cierre de numerosas industrias, más de 18.000 según cálculos oficiales, y el reemplazo en el mercado interno de productos importados sustituyendo la producción nacional.


Y, fundamentalmente, mediante la tasa de interés interna, muy superior al costo internacional, con un tipo de cambio cuasi fijo que se deterioraba y retrasaba ante las demás variables de la economía interna, produjo un fenomenal endeudamiento, donde los actores económicos, principalmente el selecto grupo de empresas con posición dominante, arbitrar tasas de interés internas y externas, con el parámetro y garantía de la tablita cambiaria. Pero ese proceso de ingresos de capitales especulativos no fue óbice, al contrario fue causal, para que esos mismos capitales se fugaran al término de un pequeño lapso.


2) Comportamiento de la deuda externa

Se observa el correlato entre el endeudamiento externo (público y privado) y la salida de capitales mediante el mecanismo de fuga. Como la fuga de capitales no debe ser confundida con la exportación de capitales, sus motivaciones y causas no deben ser buscados en la diversificación del riesgo, sino en cuestiones relacionadas en las imperfecciones de los mercados y las normativas legales, la escasa o nula capacidad de control de fondos por parte de las autoridades financieras (en este punto recordar que en la causa que nos precede, llamados a prestar declaración ante estos mismos estrados, las autoridades del BCRA adujeron no llevar registros contables para la evolución del endeudamiento externo y que las operaciones se anotaban en una libreta negra), y como esencialmente la fuga de capitales se realiza mediante la evasión, la elusión y el fraude fiscal y bancario, estamos frente a un delito económico de implicancias internacionales.


Nos permitimos en este punto una pequeña digresión: las lenguas latinas reciben la expresión "fuga" del idioma griego “pheugein" y las lenguas germanas del gótico "thliuhan";.


Si bien ambas quieren decir lo mismo, "escapar", las lenguas latinas tienen un sentido más vivido, más intenso, porque se aproximan a las nociones psiquiátricas y hasta musical de fuga, que es un estado erradizo y vagante, que caracteriza en parte a estas culturas económicas, según algunos autores.


Así, la fuga de capitales fue una condición fundamental del esquema implementado y que conllevó a la siguiente situación:


a) la economía argentina registraba un creciente endeudamiento externo a través de las

facciones dominantes de la economía;


b) esas mismas facciones dominantes a través de las entidades financieras (que facilitaban los instrumentos de fuga de capitales), vaciaban al sistema económico financiero argentino de los recursos Imprescindibles para hacer frente a las obligaciones crecientes que se iban acumulando por la implementación de este sistema económico.


El siguiente cuadro nos acerca una semblanza de la situación planteada:

Tal como lo muestra el precedente cuadro, la deuda externa total pasaba de 7,8 mil millones de dólares (en adelante MMD) al momento del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, a fines de ese mismo año ya ascendía a los 8,3 MMD, y a fines de 1982 alcanzaba los 13,6 MMD, con un incremento del 459%.

La deuda externa pública pasaba de 5,2 MMD en 1976 a 28,6 MMD con un incremento no justificado del 450%, cuya fraudulencia e ilegitimidad ya fue sentenciada en la causa N° 7723/98, antecesora de la presente y de la cual aún esperamos conforme a derecho y a un estricto sentido de justicia la declaración de nulidad absoluta, conforme los no menos de 477 delitos detectados, según los considerandos del mismo, declaración que juzgamos imprescindible para inventariar y analizar la naturaleza de los actos que le dieron continuidad y que deben ser juzgados ante este tribunal y en esta causa.


La deuda externa privada pasó de 3,1 MMD en 1976 a 15 MMD en 1982, un incremento del 384%, teniendo en el año 1981 un pico de 15,6 MMD y cuya disminución obedece a la implementación de los seguros de cambio, aquí informados.


Por el mismo periodo, las reservas se incrementaron de 1,8 MMD a 3,2 MMD medidos entre los extremos del periodo, un incremento del 77%, habiendo tenido un pico en el año 1979 de 10,5 MMD, fecha a partir de la cual el BCRA comenzó a perder reservas (228% - 10,5/3,2) o si se quiere, en 1982 las reservas solo alcanzaban al 30% de las existentes al año 1979. Pérdidas de reservas que pretendió justificar la instauración de los seguros de cambio a partir de 1981, cuando las reservas ya estaban por demás comprometidas.


No es menos importante mencionar que por el mismo el mismo periodo se incrementó la fuga de capitales, de 5,4 MMD contabilizados en 1976 a 30,2 MMD en 1982, un incremento del 459%, guarismo solo alcanzado por la deuda externa externa total del país, y de cuya fraudulencia ya se ha hecho mención.


Es decir, que según las cifras expuestas, podemos colegir que el irregular y fraudulento endeudamiento público proveyó los fondos para financiar la fuga de capitales privados. Así, el diferencial de la fuga de capitales (30,2 - 5,4 = 24,8 MMD), pudo ser financiado a través del endeudamiento externo (43,6 - 8,3 = 35,3 MMD). O en sentido más estricto, una porción de la fuga de capitales (24,8 MMD) se explica por el endeudamiento externo privado, que será traslado al estado nacional (15 MMD), y otra porción por la pérdida de reservas desde 1979 hasta 1982 (10,5 - 3,2 = 7,3 MMD). Es decir, estamos frente a la concreción de dos delitos económicos: endeudamiento fraudulento y fuga mediante evasión.


Si bien durante el periodo bajo análisis la fuga de capitales calculando el año 1976 como periodo base se incrementó de la siguiente manera:


Año 1977/1976: 16%

Año 1978/1976: 50%

Año 1979/1976: 107%

Año 1980/1976: 196%

Año 1982/1976: 459%

Y calculada sobre el incremento del periodo/año anterior:

Año 1977/1976: 16%

Año 1978/1977: 29%

Año 1979/1978: 38%

Año 1980/1979: 43%

Año 1981/1980: 49%

Año 1982/1981: 27%

Nominalmente los principales incrementos de la fuga de capitales se producen en los últimos años del período analizado, por lo cual podemos inferir que el mayor incremento de la deuda privada registrada, le corresponde la mayor fuga de capitales del periodo, ambos compartimientos anteriores a la implementación del régimen de seguros de cambio.


En definitiva, un doble perjuicio al erario nacional, al hacerse cargo de las deudas de determinado sector social (la facción dominante), en detrimento del total del país, y a través de la fuga de capitales que privó de recursos económicos y fiscales para hacer frente a las obligaciones así asumidas.

3) Los beneficiados por seguros de cambio

Hecho que no podría haber pasado desapercibido por las sucesivas autoridades económicas y financieras del país. Así, un grupo concentrado de empresas socializó sus deudas o supuestas deudas, tal como hemos hecho referencia en nuestro anterior informe, beneficiándose por la “desaparición" en sus estados contables de sus deudas o supuestas deudas, y conformando a la vez una masa de activos externos, lejos del alcance del fisco argentino, con la cual condicionar cualquier política económica posterior a este periodo.

Traemos aquí, nuevamente el informe sobre el comportamiento y registración contable del BCRA durante la década de 1980/89, ya ampliamente descripta desde nuestro primer informe del 20 de abril de 2010, en la cual se menciona abundantemente la falta de registro y la aplicación sistemática de criterios reñidos con la lógica y técnica contable que permitieron ocultar pérdidas de más de 67 mil millones de dólares, tal como se ha informado. Pérdidas que en gran parte se deben al desmanejo de las cuentas patrimoniales y los pasivos asumidos por la entidad rectora del sistema financiero. Pérdidas del Banco Central que se contrapusieron con los beneficios y utilidades distribuidas de los deudores o supuestos deudores privados del sector externo. Pérdidas que en gran medida, obedecen a los seguros de cambio iniciados en 1981 y finalizados durante el primer gobierno democrático, que ha motivado nuestro anterior informe, complementario a este.


La concentración de los beneficios otorgados por el régimen de seguros de cambio puede entenderse a través de la siguiente clasificación: Sobre 8.562 deudores por un importe total de 17.000 millones de dólares, las 19 primeras empresas con pasivos que oscilan entre 1.000 y 96 millones de dólares sumaban el 37% de la deuda total del sector privado argentino, y si se agregaban 495 deudores por deudas o supuestas deudas entre 4 y 96 millones de dólares, se obtiene el 80% del total de la deuda externa del sector privado. Principalmente 514 deudores, con deudas entre 4 y 1.000 millones de dólares de deuda, se han beneficiado a costa del erario público, afectando la vida y la dignidad del pueblo argentino, produciendo un verdadero estrago social.


Con un sentido más estricto, podemos decir que los 30 principales deudores beneficiados por los seguros de cambio representaban el 53% de la deuda total absorbida por el régimen de seguros de cambio.


Mencionaremos sucintamente a algunas de ellas: Cogasco, Autopistas Urbanas, Celulosa Argentina, Acindar, Bco. Río, Alto Paraná, Bco. de Italia y Río de la Plata, Bco. de Galicia, Bridas, Alpargatas. Cía. Naviera Pérez Companc, Citibank, Dálmine Siderca, Bco. Francés, Papel de Tucumán, Juan Minetti, Aluar, Celulosa Puerto Piray, Bco. Ganadero Argentino, Bco. de Crédito Argentino, Bco. Mercantil Argentino, Bco. de Londres y Río de la Plata, Bco. Comercial del Norte, Sade, Sevel, Bco. de Quilmes, Parque Interama, Cía. de Perforaciones Rio Colorado, Swift Armour, Bco. Tornquist.


Otras de significativa importancia durante las últimas décadas y que se presentaban en carácter de deudoras a fines de 1983 son: I.B.M., IMPSA, Bco. General de negocios, Mercedes Benz, Ford, Cementos NOA, Loma Negra, Sideco, Chase Manhattan Bank, Bank of America, Astra, Corcemar. Bco. Roberts, Bco. Sudameris, Bco. Shaw, Selva Oil, etc.

Como S.S. podrá apreciar, las principales empresas que operan en el mercado interno en condiciones de liderazgo corporativo, junto a los principales bancos, eran los principales deudores beneficiados por este régimen, que operaba en forma secuencial, ora como beneficiarios de avales que serían pagados por el estado en calidad de garante, sin que mediara ante, durante o después reclamo de repetición por las sumas asumidas por parte del estado (tal como ha quedado cabalmente demostrado en la causa que nos precede y hallara sentencia en el año 2000); ora como beneficiarios de los seguros de cambio. Luego como operadores de la empresas puestas a privatización en los años ‘90, y luego como beneficiarios de la pesificación asimétrica a la salida de la crisis del 2001. Una continuidad de décadas aprovechando los enormes huecos de un estado fallido, pero fundamentalmente como producto de una alianza consolidada con el golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976.


4) Los instrumentos

A continuación nos referiremos a los instrumentos y acciones que dieron por resultado la estatización de la deuda externa privada.

Las siguientes son las circulares del BCRA y la fecha de cada una de ellas:

La estatización de la deuda externa del sector privado comenzó a partir del agotamiento de las reservas y Cercas y la consecuentemente serie de devaluaciones de la moneda nacional, resultado del atraso cambiario acumulado por la implementación de la política económica desde la reforma financiera, tal como hemos descrito en puntos anteriores.


En principio, los seguros de cambio garantizaban al deudor privado la tasa de cambio inicial a cambio de una prima de garantía siempre que el crédito externo se extendiera o renovara a no menos de 540 días.


Como la prima de garantía evolucionó muy por debajo del resto de los valores de la economía, se produjo un descomunal subsidio estatal para los deudores externos privados.

5) Breve síntesis del contenido de las comunicaciones referidas en autos

La Comunicación "A" 31 del 05/06/1981 es el primer régimen de seguros de cambio para deudas externas, por la misma se le garantiza al deudor privado la tasa de cambio inicial cobrando una prima de garantía, con el requisito de postergar el vencimiento de la deuda a 540 días.


La Comunicación "A" 33 estableció un nuevo subsidio directo para los deudores privados a cargo de las finanzas públicas, equivalente a 23 centavos por cada dólar de deuda, basado en la diferencia de cotización de la moneda extranjera entre los días 29/05/1981 y el 02/06/1981 ($ 3.284 - $ 4,267 respectivamente). Es decir que la comunicación de marras fechada el 10/06/1981 establece una norma retroactiva que beneficia a los deudores privados.

Las posteriores comunicaciones implementaron una serie de medidas complementarias que ampliaron los beneficios a los deudores privados, disminuyendo la prima de garantía una y otra vez.


El régimen se suspendió en diciembre de 1981, pero se reinició el 28/05/1982 con la Comunicación "A" 129, con una prima del 3% sobre el tipo de cambio inicial.


Siendo Ministro de Economía José Dagnino Pastore y presidente del BCRA.Domingo Felipe Cavallo, se puso en marcha un nuevo régimen de seguros de cambio (Comunicación"A" 136 y "A" 137 del BCRA). Esta nueva norma permitió la incorporación de préstamos contraídos por el sector privado anteriores al 06/07/1982, incluyendo los préstamos no acogidos por el anterior régimen, siempre que se renovara el crédito en un plazo que variaba entre uno y cinco años, garantizándole el tipo de cambio y el cálculo de la prima de garantía se establecía entre la diferencia entre la inflación interna y la internacional, es decir, se desenganchaba la prima de garantía del precio de la moneda extranjera en el mercado local, ligándola al diferencial de la tasa de inflación.


A partir de la Comunicación "A" 229 del 24/09/1982 se modificó el tipo de cambio de la tasa futura establecida por la Comunicación "A" 137. Con la Comunicación "A" 252 se modificaba el cronograma de vencimientos de las obligaciones, pero sin afectar el subsidio otorgado.

El deudor privado pagaba en pesos el principal y la prima de garantía (con lo que se concretaba el subsidio) y el BCRA le abona al acreedor mediante uno de dos instrumentos financieros en dólares, nos referimos a la obligación en dólares denominada "Promissory note" y "Bonod", con una amortización a 42 meses.


Por su parte, las deudas privadas que no hubieran sido estatizadas obtuvieron una nueva operatoria. La autoridad monetaria reconocia que la diferencia entre el tipo de cambio vigente al inicio de la operatoria y el vigente al momento de la renovación debía ser entregado como subsidio al deudor, en este caso, como bono de absorción monetaria, que consistía en un depósito indisponible a nombre del deudor, que devengaba un interés del 8% anual, con 2 años de gracia y amortización en 7 cuotas semestrales, a partir del vencimiento del período de gracia.

Reiteramos, esta política financiera licuó el endeudamiento o supuesto endeudamiento externo privado de un grupo privilegiado de empresas.

6) Costos de los subsidios otorgados

Podemos señalar, siguiendo la metodología y excelente literatura aportado por el Sr. Fiscal, que mediante la Comunicación "A" 31 entre 1981 y 1983 los compromisos asumidos por el BCRA ascendieron a 5.664 MMD, de los cuales 1.190 MMD fueron abonados en pesos por los deudores o supuestos deudores del sector privado y 4.474 MMD aportado por el subsidio del BCRA, es decir, el subsidio al sector privado y consecuentemente la pérdida absorbida por el BCRA alcanzó el 79% del monto incluido por este régimen. Medido hasta el año 1983.


Como consecuencia de la Comunicación "A" 137, la deuda externa privada incluida dentro de este régimen, considerando capital e intereses, alcanzó los 4.749 MMD hasta 1983, y el subsidio del BCRA ascendió a 1.028 MMD, el 22% del total asegurado.


Dice el informe del Banco Mundial de fecha 22/06/1984, en referencia a esta normativa: "en julio de 1982 se lanza un nuevo régimen de seguros de cambio ("A" 137), con primas de garantía sustancialmente más altas (con referencia a la Comunicación "A" 31)".

La acumulación de pasivos externos que superaban las reservas internacionales del BCRA produjo una reprogramación de hecho de las obligaciones en divisas externas, asumidas desde la Comunicación "A" 31 hasta la Comunicación "A" 137.

Consecuentemente, y en forma paralela, se procedió a la licuación de deudas en moneda local, licuación que ascendió al 24% del Producto Interno Bruto (PIB), con cargo al erario público.

El tercer régimen de seguros de cambio iniciados a fines de 1982 otorgó un subsidio de 4.559 MMD con un costo cuasi fiscal de 1.573 MMD, representando un 34,5% del monto asegurado.


Así, los subsidios otorgados hasta 1983 ascendieron a:

Esta última cifra representaba el 57,8% de la deuda externa privada y casi 3 veces las reservas internacionales en poder del BCRA. Guarismos que de por sí muestran la desproporción, arbitrariedad y concentración del beneficio a unos pocos con cargo a la Nación y pueblo argentino.

El subsidio superaba a valores de 1983 más de 8 puntos del PIB a favor de los sectores concentrados de la economía, en el mismo lapso y sólo para mensurar el beneficio otorgado a unos pocos en detrimento de todos los argentinos mencionaremos que el sector de los asalariados perdían 12 puntos con relación al PIB.

7) El Informe del Banco Mundial

En el informe del 22/06/84 el Banco Mundial señala: "En julio de 1981, el BCRA introdujo un seguro de cambio para postergar el vencimiento de las deudas externas del sector privado, que debían extenderse por lo menos a 540 días. La prima inicial cobrada por el BCRA se mantuvo por debajo de las tasas de devaluación del periodo, de tal manera que los incentivos para el sector privado eran muy fuertes y llegaron A GENERAR DEUDA FICTICIA. Se alega que la práctica denominada autopréstamos, por ejemplo, la creación de residentes argentinos de deuda externa cubierta por un depósito en el exterior o por otro activo, suman más de 5 mil millones de dólares, que quedaron registrados como deuda externa”.

Es tan contundente el informe del Banco Mundial que hace imposible que las sucesivas autoridades del BCRA a partir de la fecha de emisión de este informe negaran o desconocieran o pretendieran desconocer la situación real que tenían ante sí y, sin embargo, dictaminaran a favor de un selecto grupo de empresas, (informe 480/161 del 04/12/1986) cuyas operaciones habían sido objetadas por la auditoría realizada por peritos de la misma entidad conforme a la Comunicación "A" 340. Informe que comentaremos más adelante.

Recordemos que la comunicación "A" 340 formó un cuerpo de inspectores para auditar las pretendidas deudas privadas, algunos de cuyos informes constan en autos y que fueron resumidas en el informe Halliburton - Bianco - Villalba, referenciado y sintetizado en nuestro anterior informe.

Al solo efecto de recordar a grandes trazos lo que señalaba dicha resolución, mencionemos:

a) que disponía de un plazo para que el acreedor externo confirmara la existencia de la deuda;

b) instruía la revisión de toda la operatoria de auto préstamos (los que no serían tomados en cuenta para el registro de la deuda externa);

c) debía verificar que las operaciones debían ser conforme a prácticas normales de mercado y por último;

d) serían nulas a los efectos de la registración de la deuda todas aquellas operaciones que como resultado de las investigaciones no estuvieran suficientemente acreditadas.

8) La Resolución 340/84 y sus investigaciones globales

Regresando a la Resolución N° 340/84 del BCRA, el universo a investigar alcanzaba a U$S 17.206 millones, el 40% de un total de deuda reconocida por U$S 43.000 millones al 31/10/83, dicho monto estaba distribuido en 8.565 pretendidos deudores, que fueron segmentados en 3 grupos.