El Modelo de Alberdi

El modelo de Alberdi presuponía que con el correr del tiempo, si el país se insertaba en el mundo, o sea, dejaba su aislamiento –que fue la característica de los años de Rosas- manteniéndose afuera de la globalización capitalista. Si el país ya ordenado políticamente, se insertaba en el mundo: el en comercio mundial, en el intercambio de bienes, en el intercambio de personas, en el flujo de capitales, su atraso se iba a terminar.



La recomendación de Alberdi fue insertar a la Argentina en el contexto internacional a partir de los que se llama la división internacional del trabajo. Es decir que la Argentina le venda al mundo lo que la Argentina –por sus condiciones climáticas, geográficas, culturales produce en mayor cantidad, produce mejor y naturalmente, y son las materias primas. Es decir, el país debía insertarse en el mundo como productor de materias primas y alimentos; Y todo lo demás debía traerlo del exterior a través de la herramienta de libertad de comercio. Si el país se centraba en la agricultura, en la ganadería y en la minería todo lo demás nos lo proporcionaría el mundo a través de la herramienta de libertad de comercio.


Lo que el Estado argentino -recién constituido- tenía que hacer era liberar al comercio de la Argentina de toda traba, y permitir que se desarrollara la producción primaria (agrícola ganadera) de modo que esos excedentes productivos permitieran conseguir las divisas -que en aquella época eran las libras esterlinas- para importar todo lo que se necesitara en materia de negocio. A través de este intercambio virtuoso la Argentina sola y sin mayor esfuerzo, se iba a convertir en una nación rica y prospera.




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