Y no llorarás

Por Ana Victoria Egido

La historia fue contada por hombres que ganaban batallas y todos los laureles. De esta forma, las relaciones de género se fueron constituyendo de forma asimétrica y jerárquica. Y, en ellas, las mujeres fuimos soslayadas, anuladas, ya que únicamente podíamos ser “madres”, “hijas”, “esposas”. Entonces, fue a partir de esas relaciones de género que se constituyeron diferentes estereotipos: la mujer debía ser “dócil”, “dulce”, “buena madre”, mientras que al hombre le corresponde ser “fuerte”, “valiente”, “proveedor”, “protector”.

Pero, debemos decir que el patriarcado nos atraviesa y atravesó a todas, todos, y todes. Y, en este sentido, los hombres, desde que nacen, se encuentran inmersos en un orden social en donde la sensibilidad, la emotividad, debe ser ajena porque es “cosa de mujeres”. Por eso, “no vayas a llorar que pareces una nenita”. La concepción del “hombre macho”, tal y como la observamos, se desarrolla en toda la sociabilidad de ese niño, su adolescencia, su adultez. Pero los principales factores de reproducción de esas prácticas se realizan a partir de sus grupos de pares “ cis genero heterosexuales”.

En los años 2000, surgió, en el Cono sur, el Colectivo de Varones Antipatriarcales, que se definen como “varones” y no como “hombres”, para diferenciarse de aquellos que reprodujeron el patriarcado y oprimieron a las mujeres. En el 2018, se llevó a cabo el VII Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales en la Universidad de Avellaneda, en el que varones de diversos países se juntaron en talleres de reflexión. Y, claramente, al pensar a qué se refiere la subjetividad de un “varón”, se encuentra en las antípodas de la masculinidad hegemónica, caracterizada por la imagen del “macho patriarcal”. De esta forma, en el campo de la masculinidad(es), nos encontramos con un modelo hegemónico y otro, u otros, que comienzan a surgir, a identificarse con una ideología de género igualitaria. En el primer caso, hallamos a la “Masculinidad Hegemónica” y, en el segundo, a las “Nuevas Masculinidades” o “Masculinidades Alternativas”. La masculinidad hegemónica reproduce al “macho patriarcal”, interpela al cisgénero heterosexual. En el segundo, se propone una concepción de la subjetividad varonil construida desde los valores de igualdad y, en él, se encuentran diferentes identidades como las no binarias, las mujeres, las lesbianas, etc.

Actualmente, las “nuevas masculinidades” o “masculinidades alternativas” se encuentran identificadas con la ideología de la igualdad y se encuentran representados por identidades de género diversas. La “desconstrucción” de la subjetividad varonil es la que permite cuestionar estereotipos, formas y mandatos de género. Tal como resaltamos antes, la “masculinidad” se construye y pone a prueba en los grupos de pares, es decir, con otros varones. Y, de allí, su reproducción sistemática y automática. Pero, estas “nuevas masculinidades” plantean una ventana de oportunidad, y son los jóvenes, en muchos casos, los protagonistas, al encontrarse más permeables a la interpelación de su subjetividad desde un plano de mayor igualdad, sensibilidad y flexibilidad. Y, es por eso, que la desconstrucción de esos “hombres” en “varones” plantearía un mundo en que se animen a llorar y conectarse con su sensibilidad. Y eso, no es poco.

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