Una Carta, Tres Certezas y la Confesión de un Nuevo Fracaso

Por Silvano Pascuzzo

Cristina Fernández escribió una carta, y en ella clarifica las razones del fracaso aplastante de la actual coalición oficialista, al reconocer – implícitamente – que los presupuestos sobre los que se basó para darle nacimiento, no demostraron en los hechos ser verdaderos. Qué el tema no era ella, ni sus modos, sino las políticas implementadas entre 2003 y 2015. Reconoce que lo que le molesta a los representantes del Poder Real es el Peronismo. Lo que de algún modo acepta, en fin, es que no hacía falta bajarse para ganar, que se bajó por otra cuestión y no por olfato estratégico.

Y ahí es cuando, acto seguido, alude al apriete del PJ y sus caudillos territoriales y gremiales, que le exigieron que se corriera para generar la Unidad. Algo que sospechábamos todos, pero que nadie se animaba a verbalizar. Por temor a hacer daño a la causa y a la idea inmaculada de una líder genial. Bueno, ella misma dice que nos mintió y que no fue candidata por cuatro viejos chotos corruptos y decadentes que se lo impidieron.

Pensar que su esposo le rechazó a Escribano el ultimátum del establishment, y que ella no se animó a terminar de liquidar a los muertos vivos como Fernández, Randazzo, Duhalde y otros, que ahora andan por ahí, vendiendo los desechos de un país que destrozaron, siendo cómplices de Macri. La ex Presidenta tuvo una cita con la Historia, y justo a esa se olvidó de concurrir. Una pena.

Tampoco es cierto que de la falta de dólares seamos culpables todos. Ella, en un libro reciente, dijo lo contrario, al afirmar, esa vez, la verdad cruda y desnuda: que hay carencia de divisas porque cuatro vivos hace cuarenta años que piden prestado afuera para jugar en la timba financiera y fugar las ganancias al exterior. No sé por qué ahora, equipara la Vicepresidenta, al tipo que compra 200 verdes con el que se afanó millones. Ella sabrá.

Me parece horroroso que, en su “Tercera Certeza”, reedite con palabras ampulosas el Teorema de Baglini, que su esposo demolió en un discurso y cientos de actos de valentía. Presentar cómo único camino para cerrar el agujero del financiamiento del país, un acuerdo con los sectores agrarios y mediáticos que lo produjeron, es de un cinismo tremendo y de una cobardía intelectual pasmosa. Es la negación en una frase, no sólo de su obra y de su militancia, sino la de su generación. Esa tercera certeza, al ser afirmada, niega a Cristina. Tremendo final.

Me hubiese gustado homenajear a Néstor con otra Cristina. Pero la vida y la Historia son así: difíciles, contradictorias, esquivas, decepcionantes. Los tiempos que vienen serán horribles. La dueña del paraguas se puso a resguardo de la tormenta y nos dejó a la intemperie, con una carta, tres certezas y la confesión de su propio fracaso.

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