Críticas a la filosofía gorila

Por Elias de la Cera


En Argentina la crítica al Gobierno de Macri se halla fundamentalmente terminada. El desafío que entonces se nos presenta a aquellos que estamos parados desde otra perspectiva, según Nietzsche, desde otra colina, según Ortega; es no agotar la crítica en quien gobierna, sino que hacerla extensible, no al resto de su gabinete compuesto por filibusteros de baja estofa, sino a toda su decadente cosmovisión del hombre y del mundo.


Luego de cuatro años en el ejercicio del poder, ha sido refutado, incluso por ellos mismos, su oratio pro aris et focis, con el que ganaron las elecciones, prometiendo todo tipo de quimeras y utopías a una parte tan manipulable como cambiante de la sociedad Argentina, porque cierto es que si uno es lo suficientemente despabilado y ladino los puede convencer de cualquier cosa, pero cierto es también que si te votaron para aparecer en el ranking de la revista Forbes o para regocijarse ante la imagen de Boudou encarcelado como el peor de los ropaé, y terminan endeudados hasta la verija con el Shylock de la esquina y con una dieta tan variada como la que puede tener una paloma en Plaza Constitución, cuando la yomerìa causada por ellos mismos es la que obliga, dejan en la estacada a su alienado líder gorila y acuden a la unica persona capaz de hacernos egresar de este infierno. A eso le suelen llamar “voto racional”.


Con respecto a las derrotas sufridas en 2015 y 2017: Cuentan que El Soberano Filipo de Macedonia cuando ya se había apoderado de casi todas las ciudades que los griegos fundaron en sus costas; Anfípolis, Metona, Potidea; Aconsejado por Antípatro, quiso tomar control de El Santuario de Apolo en Delfos, al sur de Anfisa, al norte de Anticira, a un colectivo de ambas. Tiempos en los que el colectivo era barato. La cosa es que Filipo sufrió una aplastante derrota al intentar apoderarse de Delfos, y fue obligado a emprender la retirada. Sus enemigos dijeron que había huido, a lo que contestó: “No he huido, solo me he echado atrás para tomar impulso y volver a embestir como un carnero enfurecido”. Tal es la suerte de la figura más emblemática de la política argentina en la actualidad.


Ahora bien, hacia finales de 1843 y principios de 1844, Karl Marx nos dice que el fundamento de toda crítica es la crítica de la religión, es decir, una vez disipada la verdad del mas alla, establecer la verdad del más acá. Pues el deber de todo estudioso de las Ciencias Sociales, luego de haber desenmascarado la figura santificada de la enajenación del hombre, es la de desenmascarar la enajenación en su forma mundana. Utilizando el dualismo platònico, diremos que la crítica del cielo se transforma en crítica de la tierra, la crítica de la religión en crítica del derecho, y la crítica de la teología, atención con la comparación que hace Marx, en crítica de la política.


Es aquí, como en casi toda la obra del gigante de Tréveris, en donde podemos adivinar la decisiva influencia que tuvo Aristóteles en su pensamiento. Según el sabio de la antigüedad, la política era el elemento conforme al cual los hombres fundían en la realidad el Topus Uranos de Platón. La política es la expresión corpórea de la moral platónica o no es nada. Y Marx al igual que el hijo de Nicómaco entendía que la manifestación extensa de del estudio, o la critica de Dios, es el estudio, o la crítica de la política.


Hoy el pueblo argentino a conciencia o inconscientemente, eso ya no importa, no solo le hace

reproches a de carácter económico al actual gobierno, sino que para alegría de Aristóteles y Marx, se le hacen reproches morales, al desayunarse que el establishment no concibe a la política como la expresión moral de la comunidad organizada, sino que como un medio para enriquecerse en detrimento de la misa, en detrimento de uno mismo.


En los tiempos que corren, pareciera que todo se reduce a al bosquejo de la recíproca y sorda presión mutua de todos los ámbitos sociales entre sí, un descontento general y pasivo, un encabritamiento a la vez consiente y equivocado sobre sí mismo, enmarcado en un sistema de gobierno que vive de la conservación de todas las infamias y no es sino la infamia en el poder.

Todo parece haber tomado el camino inverso al que nos supo proponer Marx. Lo que se ha agotado completamente es la alienación gorila en su versión profana y decadente, Macri. Y es esa crítica la que nos tiene que conducir hacia una crítica de mayor alcance, tiene que hacer temblar los escuálidos estamentos del establishment, convirtiendo nuestra crítica a Macri en una crítica a la oligarquía en general de la que el actual presidente es solo una expresión entre burlesca y anticuada. Si la crítica actual es un bisturì, habrá de convertirse en un arma, si durante cuatro años nuestra crítica fue la pasión de nuestro cerebro, ahora debemos convertirla en el cerebro de nuestra pasión. Ya ha quedado refutado, ahora solo queda aniquilarlo, que la herida de la carne, se transforme en la herida del alma.


Marx toma la idea de Hegel conforme a la cual la Historia se repite dos veces y agrega que la primera se produce como tragedia y la segunda como comedia. Esta idea es subrayada en toda su obra, dando incluso origen al título de sus textos como El 18 Brumario de Luis Bonaparte y que comienza asì: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen como si dijéramos dos veces. Pero se olvidó de agregar: Una vez como tragedia y la otra como farsa”.


En ese sentido, también podemos pensar en algunos dualismos. Por ejemplo: Caussiedière por

Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 por la montaña de 1793, el sobrino (es decir Luis Bonaparte) por el tío (no precisamente Héctor Cámpora, sino que Napoleón Bonaparte). Otro dualismo interesante y mas criollo podría ser Lisandro de la Torre y Elisa Carrió. Resulta ser que no es la primera vez que un personaje irrumpe en la vida política autoproclamandose como la única persona genial que occidente ha parido. El fundador del diario La República, la palabra preferida de Carrió, era un megalómano y un delirante que vociferaba a sin asco ni cuidado que era el único sabio y el único honesto, apostrofando a todo el resto de la clase política, tratandolo de corruptos y delincuentes. Quisiera tener razón en esta comparación, no por vanidad, sino porque deseo profundamente que la última sufra el mismo destino que el primero.


Si uno se pone fino, se dará cuenta de que la oligarquía actual en su totalidad no es más que la farsa burlesca de la generación del 80. Aquellos hombres tan denostados desde las trincheras de lo Nacional y Popular que tanto conozco y quiero, mal o bien con sus obras y sus ideas lograron consolidar un Estado Nacional, en donde antes había un desierto. Tienen un proyecto y una idea de país, con la que uno podía estar de acuerdo o no, la discusión no pasa por el nivel de adhesión que se tenga respecto del Modelo Agro Exportador, sino porque aun con muchas cosas para criticar, aportaron cosas progresivas al país.


Su expresión farsante no ha aportado absolutamente nada. La obra de su gobierno se basó en denostar al populismo y pulular estupideces, riendo en la cara de los compatriotas que no tienen con que parar el gullón.


Habrá que estar atentos entonces. Porque hasta que no aniquilemos el corazón de la derecha gorila, otros Macris se nos presentarán prometiendo dejar lo que está bien , y sacar lo que está mal. Por ahora estemos precavidos, porque a esta altura de la soireé todas nuestras tragedias tendrán forma de comedia, y atrás de un gesto amable y un paso de baile simpático, acecha el pathos de nuestro pueblo, la causa de nuestro padecimiento.


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