Maradona; Argentina y el Universo

Por Elías de la Cera

“Y la tierra enmudeció en su presencia y por eso su corazón se ensoberbeció y se llenó de orgullo”.


-Primer Libro de los Macabeos 1;3.



Sus ojos se cerraron, pero, esta vez, el mundo se detuvo. Al poco tiempo, la noticia era proverbial, y el efecto, devastador. La muerte, esa flecha que nos libra de lo sucesivo, de los días, de las noches, del dolor y del amor; atravesó el endiosado pecho de Maradona, para eximirlo de su cuerpo, de su pesadumbre, de su soledad, de sus pecados, y de su gloria.


Pero la muerte también puede ser trágica, no solo por el miedo que da lo irrevocable, sino por la angustia que genera saberse vulnerable, indefenso e incapaz de continuar con una vida que se hace vasta, ríspida y confusa. .


Desamparado, el pueblo llora porque no sabe cómo seguir adelante sin su protector, sin su benefactor. Buscar consuelo en los recuerdos, es efímero y contraproducente; consumado el recuerdo, sobreviene una tristeza mayor a la tristeza primigenia. Decir que no ha muerto, es un autoengaño banal. Todos buscamos una manera de tenerlo presente, de preservarlo. Buscamos, en agonía, un símbolo, una cosa, que nos haga olvidar lo trágico de su muerte.


Sin ánimos de convertir el texto en una pieza de literatura futbolística, e intentando omitir tediosas autorreferencias sobre mi viejo o descripciones sobre pieles de gallina en el gol a los ingleses, me gustaría demorarme en el examen del fenómeno Maradona para comprender su verdadero significado.


En anteriores entregas, hemos hablado sobre la cultura criolla, las tradiciones, lo artístico y lo verdaderamente popular. A la manera de Borges, diferenciamos lo gauchesco de lo popular, lo artístico de lo real, lo deliberadamente popular de lo genuinamente popular. Y también, discutimos el sentido de lo nacional y lo universal. Si la cultura criolla tiene un fin meramente antropológico, local, o debe aspirar también a los juicios de la condición humana, a la virtud artística, a lo universal.


La cultura nacional es todo lo universal visto con ojos de criollo, decía Jauretche. Las creaciones argentinas no deben tener un valor descriptivo solamente, deben ser un apronte, una aproximación, un deletreo, de formas ulteriores, superiores, platónicas, que conforman el universo y que nosotros, hechos a imagen y semejanza de Dios, buscamos aprehender.


Maradona es un producto profundamente argentino, que encontró en el fútbol su carácter universal. Es la expresión platónica de la cultura argentina. Un pueblo, una historia y una tradición en un solo individuo; Maradona. La soberbia, la humildad, la rebeldía, la valentía, la generosidad, la carencia, la opulencia, la contradicción y la coherencia, la gloria, la humillación, el talento, la inteligencia, un estado físico envidiable y otro deplorable, la villa, la mansión, la violencia, las convicciones, la elegancia, la estética, el arte y el amor. Recuerdo una frase de Jonhatan Swift: Only one thing is needful; everything. Maradona ha sido el único hombre en cumplir el berretín cósmico de vivir todas las vidas.


Diego Maradona no es el producto neto entre sus virtudes y sus defectos, tampoco es alguien que haya jugado bien a la pelota, como dicen algunos. Es el ideal platónico de futbolista y argentino, un arquetipo de hombre inalcanzable. Se puede ser Di Stéfano, Pelé, Zico, Charlton, Best, Muller, Beckenbauer, Cruyff, Zidane, Platini, Ronaldo y Messi. Pero ninguno de ellos es un símbolo, ni una forma de identidad en medio de la inmensidad que conforma el universo.


Pregunto, si Maradona es la expresión platónica del hombre como argentino, y de futbolista como universal, ¿Cuál será la expresión platónica de Diego? ¿Quién habrá escrito la trama más importante de nuestra historia?


© 2020 KOINON

Suscribite gratis y recibí información