Los conservadores: “La derecha” Peronista

Por Matías Slodky

La capacidad de liderazgo de Juan Domingo Perón permitió, sin lugar a dudas, la conformación de un movimiento popular, nacional y pluriclasista. Alejado de la falta de legitimidad que sufría la política para ese entonces, producto de trece años de gobiernos fraudulentos, la incapacidad de la UCR para conectar con la sociedad y los temas de agenda, sumado al gobierno militar desde el ‘43 que, a pesar de sus logros y sombras, sufrió un desgaste sistemático por parte de la oposición, las universidades, sectores de la sociedad civil, el poder judicial -la suprema corte para ser más preciso- y la prensa.


Este movimiento, al que identificamos como peronismo, incorporó tras sus filas parte de la nueva política de la época -movimiento obrero, sindicatos, nuevos líderes de la izquierda-, pero también gran parte de la vieja política, donde se encontraban radicales antipersonalistas, como también sectores nacionalistas/ conservadores, que visualizaron en Perón la capacidad de realizar los cambios necesarios para desarrollar un tipo de economía industrializada y desarrollada, con mayor nivel de independencia y soberanía.


La historiografía demuestra que, parte de los conservadores que simpatizaron con el peronismo, provienen desde las labores de Perón en el ejército durante la década del ‘30. Y, a su vez, de un gran número de conservadores fervientemente antiradicales que participaron y simpatizaron con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen en 1930.


Ahora bien, algunos de estos sectores, como lo son una sección grande del ejército de vertientes más nacionalistas, o parte del partido conservador, ofrecen oposición luego de la muerte del Presidente Roberto Ortiz - de origen radical, apoyó el golpe a Yrigoyen y, a su vez, fue Ministro del anterior presidente, Agustín P. Justo- y el ascenso del vicepresidente Castillo, quien propone, en 1943, la candidatura del empresario Robustiano Patrón Costas, del cual estos sectores, incluido Perón, se encontraban rotundamente en contra.


Esto implicó que, el 4 de junio de 1943, estos grupos, pero principalmente el sector del ejército que formó el GOU - Grupo de Oficiales Unidos - den un golpe, el cual generó la caída de Castillo y el ascenso, por unos días, del General Rawson. Pasado esos días, se consolidó en el poder el teniente Pedro Ramírez.


Aquí, Perón está al frente de la nueva – fundada por él - Secretaria de Trabajo y Previsión, donde comienza su rol activo en la política y su acercamiento a los sectores trabajadores y sindicatos, que empiezan a ser la estructura institucional del movimiento peronista. Algunos dirigentes importantes fueron Ángel Perelman, secretario general de la UOM, el cual fue fundamental en las movilizaciones del 17 de octubre, el día que se realizó de forma definitiva la alianza de Perón con la clase obrera, que situó a los trabajadores como elemento central del movimiento peronista, donde miles de trabajadores se sintieron identificados y participes de esa movilización popular, como es el caso de Ángel Yampolsky, quien posteriormente integró la lista de diputados por el partido peronista. Otro sindicalista fue Rafael Kogan, secretario gerente de la Unión Ferroviaria (UF).


Lo interesante e importante a destacar en esta nota, es el origen de la figura de Juan Domingo Perón y la incorporación de sectores del conservadurismo ya que, de ahí, se explican parte de las vertientes del movimiento peronista o incluso, parte de los ministros que integran sus presidencias, que surgen a partir de esta época. Por otra parte, otro hecho relevante que se observa en este período es la dicotomía existente entre los sectores del ejército. En este caso, una fracción dá un golpe en 1943, llevando a Perón a ocupar un rol en la vida política y, gracias a su liderazgo, en la posterior consolidación de las fuerzas sociales integradoras del joven peronismo. Conformando así un movimiento pluriclasista, donde el movimiento obrero cumple un rol central, debido a la falta de representación de estos grupos y su exponencial crecimiento desde los gobiernos de Justo y Ortiz.


Este crecimiento es producto de la recesión y desequilibrio global que estimuló políticas industrialistas, donde personajes como Raúl Prébisch ocuparon la Secretaría de Hacienda y luego la presidencia del Banco Central. Este nuevo desarrollo industrial provocó, en la sociedad argentina, un crecimiento material y político de estos “nuevos” sectores, como el sindical y el movimiento obrero, al que se le suma la migración de las zonas rurales al centro industrial.


Norberto Galasso, expresa esta idea con fuerza en la siguiente cita:

“El peronismo se manifiesta, desde su nacimiento, como la expresión política de una confluencia de sectores nacionales, entendiendo por tales aquellos sectores de la sociedad argentina que, en mayor o menor medida, resultaban sofocados por el viejo régimen agroexportador que conformaba una economía complementaria del Imperio Británico desde principios del siglo.”


En esta lógica, el peronismo se conformó como un frente pluriclasista, nacido éste en el contexto de la Crisis del ‘30 y del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, integrado por sectores de clase baja y media, víctimas del sistema económico deformado. Entre ellos, se encontraba el sector militar con tendencias industrialistas, es decir, otro sector del ejército, del cual es parte Juan Domingo Perón y algunos integrantes del golpe del ‘43 que, como se mencionó, luego ocupan un rol activo en los gobiernos de Perón; es el caso del teniente Sosa Molina - Ministro de Defensa -, el coronel Juan Pistarini - Ministro de Obras Públicas -, Ángel Solari - Comandante en Jefe del Ejército Argentino - o Bartolomé Descalzo - Ministro de Energía - y Domingo Mercante - Gobernador de la Provincia de Buenos Aires -.


Sumando a este cóctel un gran conjunto del conservadurismo que, a mí juicio, formarán la derecha del movimiento peronista, los cuales entendían la necesidad de un proceso ordenado como respuesta a los cambios de carácter inevitables que configuraban el espectro nacional, otorgaron, en forma de alianza y unión al peronismo, el aparato electoral, principalmente en las

provincias del interior -y mismo la de Buenos Aires-, a Perón durante las elecciones presidenciales de 1946. Como bien expresa el autor Roberto Azaretto en su libro “Historia de las fuerzas conservadoras”, detallando:


“Por otra parte, gran cantidad de conservadores, especialmente los influidos por ideas más nacionalistas intuyeron en Perón una figura capaz de asegurar el orden, y el mantenimiento de valores tradicionales de la sociedad argentina […] Además su figura tenía algo de los caudillos lugareños, que no podían reemplazar los pomposos políticos de Buenos Aires […] y el antiradicalismo del pueblo conservador hace que la mayoría desobedezcan a sus dirigentes y los votos van hacia Perón. Este fenómeno se repetirá en todas partes. En la provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos toda la dirigencia de segunda línea engrosará al peronismo. Hombres de la calidad de Dr. José Arce, Manuel Fresco en Bs. As.; el Dr. Radio en Entre Ríos, el ex senador José M. Villafañe en La Rioja, se convertirán en puntales del nuevo régimen. En Buenos Aires se conformarán el partido independiente con los conservadores que se acercan al nuevo hombre de la Argentina. Uno de los diputados de ese partido se llama Héctor J. Cámpora.”


El movimiento conservador detrás del peronismo, entendía la necesidad de quebrar la dominación del Imperio Británico para con la región, la cual no encontraba respuesta en el contexto de 1940, hasta la llegada de Perón. Para los años ‘40, no existían en Argentina frentes políticos donde los distintos sectores sociales, con sed de transformaciones y voz, puedan ser representados de manera eficaz. El autor Norberto Galasso, en su libro “Perón a Menem”, explica que el Partido Comunista en el área nacional no constituía un canal posible de respuesta a los reclamos sociales, dado el sometimiento de éste para con las vueltas diplomáticas de la Unión Soviética, de modo que es necesario dar cuenta qué significó el frente pluriclasista para los distintos grupos, incluido los conservadores.


Otro sector donde hacía pie el partido conservador era el militar, el cual demandaba autonomía de abastecimiento y asesoramiento. Las Fuerzas Armadas urgían por una industria pesada nacional que le provea las armas necesarias y, por otro lado, el cese del asesoramiento extranjero. Se puede observar cómo las conquistas de este sector del frente justicialista se representan en la expansión de las inquietudes en las tareas productivas de Fabricaciones Militares.


El sector eclesiástico encontró, en el proyecto peronista, el logro de obtener influencias en las Universidades donde se desplazó a la oligarquía liberal -este trato con la Iglesia se deteriora para el fin del primer presidencia de Perón, producto del fin de la enseñanza religiosa obligatoria o la promulgación del divorcio, en pocas palabras, la pérdida de poder de está-. Por lo cual, se puede entender la relación existente y la representatividad que halló el sector de la

Iglesia con el Partido Justicialista como frente, sumado al origen y apoyo de sectores conservadores al peronismo.


Por otro lado, el sector trabajador, en este caso encarnado en la figura del obrero industrial, buscaba el avance en sus derechos laborales y salariales en términos reales, es decir, un progreso del salario en relación al poder de compra del trabajador, más allá del mejoramiento en términos nominales del salario recibido.


Es por eso que, una de las motivaciones de los trabajadores, al no encontrar frente partidario que representará sus intereses - explicado anteriormente en la ineficacia del Partido Comunista y el Radicalismo -, fue las expectativas que giraban en torno a Perón, haciendo referencia aquí al ideal justicialista por el cual se centra la ideología y preocupación en el hombre del Pueblo. Es visible en el movimiento, la primacía de una clase única, la clase trabajadora, desentendiendose de la concepción marxista de lucha de clases ya que, para el peronismo, solo existe una clase, el pueblo.


El peronismo es, entonces, profundamente humanista, concentra su interés en el hombre, el cual es considerado el único fin y hacia quien se dirige toda acción, entendiendo al hombre social, proveniente de la idea aristotélica, de que el hombre sólo se realiza en el marco de la comunidad.


Otro sector formante del frente en cuestión, es el sector industrial. Teniendo en cuenta los intereses de esta burguesía - donde el peronismo intenta generar la "nacionalidad" en ella -, se puede comprender que, en el contexto nacional tras la década del ‘30, y con la preponderancia de dominación británica en el área, el área industrial gritaba la necesidad de una protección estatal para su expansión. Es decir que, la porción social industrial, encontraba en el Justicialismo una posible vía hacia el desarrollo de un "capitalismo nacional", el

cual referentes del partido conservador o el posterior partido independiente, como Manuel Fresco, demandaban.


En conclusión, el movimiento popular del peronismo y la capacidad de liderazgo de Juan Domingo Perón, permitió el ingreso de distintos sectores y partidos de la sociedad, en este caso, un sector de la derecha conservadora, que se mimetizó, a lo largo del tiempo, tras las filas del peronismo, otorgando personajes centrales pero muy cuestionables.


Queda preguntarse en esta vía por qué el peronismo no puede catalogarse de "izquierda o derecha". La respuesta parece ser sencilla; es un movimiento popular, por lo que responde a intereses fuera de esa lógica dicotómica, algo que a larga le ha jugado en contra. Aunque en la actualidad, en un contexto internacional y local en disputa y fragmentado, hay que considerar realmente si se puede construir con "todos" o, en algún momento habrá que elegir para

quién gobernar y a quién defender.


Referencias:

Galasso, Norberto, (1990) “Perón a Menem. El peronismo en la encrucijada”,

Buenos Aires, Argentina, Ediciones del Pensamiento Nacional. pp. 7

Roberto, Azaretto (1985) "Historia de las fuerzas conservadoras", Buenos

Aires, Argentina.

Galasso, Norberto, (2016) “El 17 de octubre de 1945”, Buenos Aires, Argentina,

Ediciones Colihue

Luna, Félix, Los 45(1984), Buenos Aires, Argentina, Hyspamerica.


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