La Revolución asesinada

Por Gastón Larrea

El peligro para Occidente del proyecto colectivo político alternativo a la hegemonía.


Deseo rendir tributo a la capacidad, a la firmeza y a la valentía del compañero Gadhafi, que organizó y dirigió a los revolucionarios, y transformó a las Fuerzas Armadas, en un instrumento de la independencia y la libertad de su patria”

Fidel Castro, 1977.

Con motivo del aniversario del asesinato del líder libio Muammar Gadhafi, un 20 de octubre de 2011, es necesario salir del diagrama occidental, y pensar la política desde otros ángulos y perspectivas, que siempre, desde este lugar, creemos que son las más beneficiosas para el pueblo y las mayorías. Como desde esa revolución, y más en estos tiempos, llevar a la Patria y al pueblo a la grandeza es un deber y una obligación que no espera.

Podemos decir que, históricamente, Libia se vio inmersa en luchas de poder y control territorial. Ya adentrándonos en la época del Rey Idris, en donde accede al poder luego de lograr la independencia del Reino de Italia, ya que, como hemos observado, Libia siempre fue un territorio del Magreb Africano que se vio inmerso en luchas territoriales de parte de potencias imperialistas, como lo fueron Italia, Francia, Estados Unidos, etc.

En 1951, luego de la independencia, se proclama como Rey a Idris I, de tendencias claramente pro occidentales, y se forma el estado monárquico libio. Se gana su lugar en el poder luego de la reconfiguración geopolítica de posguerra, la cual generó, a su vez, un fuerte rechazo que fue canalizado por un joven Coronel llamado Muammar Gadhafi, quien, en septiembre de 1969, mediante un alzamiento militar derroca a Idris I, alcanzando el poder y la unificación de Libia.

Durante el gobierno de Gadhafi, es muy interesante observar cómo fue llevada a cabo una política diferente en términos de conceptos y teorías occidentales. Es notable apreciar como la teoría propuesta fue llevada a la práctica y puesta en acción por muchísimos años, con éxito y empíricamente observable en la prosperidad de esta nación.

En su máxima obra teórica, El Libro Verde, nos explica y sienta las bases teóricas normativas para la formación del gobierno que durará más de cuatro décadas. Es un tratado ideológico que será introducido, tanto a través de la educación como prácticamente, en la vida cotidiana de la población.

Como primeros conceptos, es importante advertir que se hace una crítica a los sistemas occidentales, heredados de la Revolución Francesa; por ejemplo, las asambleas parlamentarias son una representación desvirtuada del pueblo, y los sistemas parlamentarios constituyen una solución truncada al problema de la democracia; la asamblea parlamentaria se constituye como representante del pueblo, pero su fundamento no es en realidad democrático. No es democrático ya que la verdadera democracia no puede establecerse más que por la participación del propio pueblo, lo que definitivamente ha hecho que las Asambleas Parlamentarias se hayan convertido en una barrera paralegal entre el pueblo y el ejercicio del poder.

Las decisiones tanto políticas como cotidianas al quehacer popular deben estar sólo en manos del pueblo, de otra manera no sería una verdadera democracia; esto es pertinente con respecto al problema occidental de representatividad y el descontento generalizado tanto en países europeos como de América Latina, es decir, una profunda problemática que nos incluye a todos como elementos activos de la democracia y de la vida política.

Lo que Gadhafi intenta esbozar en su texto, posterior y simultáneamente, es implementar la llamada democracia directa, en lo que él llamó Yamahiriya Árabe Popular Socialista, que sería la forma en la que se organizaría el pueblo de tal manera que todas las clases sociales y todos los estratos estuvieran dentro de la gobernabilidad del Estado. Así es como se desprenden, de este concepto, los Congresos Populares y los Comités Populares, a los que define como el fruto final definitivo de la lucha de los pueblos por la democracia. Estos dos órganos de gobernabilidad popular son productos del pensamiento humano y pensamiento filosófico para conseguir la democracia (Gadhafi, 1981).

Democracia Directa: los Congresos Populares y Comités Populares

Primeramente, el pueblo se divide en Congresos Populares de base; cada Congreso elige un Comité para que lo dirija. El conjunto de estos Comités forman los Congresos Populares para cada zona, diferentes de aquellos de la base para cada zona. Posteriormente, las masas de los Congresos Populares de base eligen Comités Populares administrativos para sustituir a la administración del gobierno. A partir de ese momento, todos los centros de la sociedad se encuentran dirigidos por los Comités Populares y estos comités, que dirigen estos centros, son responsables ante los Congresos Populares de base, los cuales les señalan la política a seguir, controlando la ejecución de esta política.

De esta manera, a la definición de: “la democracia es el control del gobierno por el pueblo”, se le sustituiría por la definición: “la democracia es el control del pueblo por el pueblo” (Gadhafi, 1981).

Es por eso que, ante este sistema, todos los ciudadanos miembros de estos Congresos Populares pertenecen, por sus funciones o por sus profesiones, a grupos o a sectores diferentes; obreros, campesinos, estudiantes, comerciantes artesanos, funcionarios y profesionales. Además de pertenecer como ciudadanos a los Congresos Populares o a los Comités Populares, pueden constituir sindicatos o aquellas uniones profesionales que le son propias. Los Congresos Populares de base, los Comités Populares, los sindicatos y las uniones integran definitivamente el Congreso General del Pueblo, donde se encuentran los dirigentes de todos estos diferentes organismos.

En consecuencia, el Congreso General del Pueblo se reúne una vez por año, estando sometido a los Congresos Populares, a los Comités Populares, a los sindicatos y a las uniones.


El CGP (Congreso General del Pueblo) no es el conjunto de miembros o de personas físicas, como en las asambleas parlamentarias, sino el reencuentro de los congresos y los comités populares y de todos los otros elementos del pueblo (Gadhafi, 1981).


Los Congresos Populares son la solución acabada para el problema de la democracia en Libia, que vio su esplendor por más de treinta años desde la llegada de Gadhafi; las políticas y su filosofía fueron llevadas a cabo, desde la participación popular hasta la distribución del ingreso, es decir, la revolución fue en el ámbito social, político, religioso y cultural. Respetando las minorías y llegando a ser una de las naciones más prósperas de África. Este postulado novedoso y revolucionario supo ser positivo y tener un relativo éxito, pero nos surge un interrogante, ¿Es novedosa la Democracia Directa?

La problemática de la Democracia Directa

Viendo las bonanzas que hemos explicitado anteriormente acerca de la democracia directa, creemos que es pertinente también hacer mención a las disyuntivas y problemáticas que acarrea tal sistema democrático, que no solamente fue creado o llevado a cabo por Libia, sino que tiene antecedentes históricos que se remontan a la antigüedad griega. En términos de Loewenstein, la democracia directa es el modelo de gobierno en el cual el pueblo, es decir, la totalidad de aquellos que según la costumbre o la ley están considerados como ciudadanos dotados de todos los derechos, se reúne en asambleas (la ekklesia de los griegos) o en comités para llevar a cabo la función de tomar la decisión política y el control político. Siempre y cuando no se trate de decisiones de índole judicial. Las decisiones por vía administrativa están normalmente asignadas a funcionarios que son elegidos o sorteados por cortos periodos y que poseen competencias delimitadas.

El más claro ejemplo de este modelo fueron las ciudades-estado griegas, que, por un período no menor a dos siglos, representaron el nacimiento, auge y decadencia de este tipo de democracia (Loewenstein, 1980).

Es necesario marcar que se visualiza como un fracaso la experiencia griega por haber expulsado a Temístocles, luego de haber salvado a la democracia griega del Imperialismo Persa, por hacer beber a Sócrates la copa de cicuta, pero no se demuestran hechos empíricos con respecto a la teoría filosófica o al hacer práctico de la doctrina; son solo elementos particulares e individualistas que catalogan a dicho sistema, que duró muchísimos años, como un “fracaso” o “deficiente”.

También alrededor del siglo XIII surgió la democracia directa en ciertos cantones y comunidades de campesinos en Suiza y, posteriormente, fue reemplazada por instituciones representativas casi en su totalidad. Sin embargo, en donde aún tiene vigencia este tipo de democracia, se ampara bajo técnicas plebiscitarias que son utilizadas tanto para la toma de decisiones políticas como para el control político, lo que ha hecho que, en lo teórico, se hable de un tipo semidirecto o semirepresentativo, es decir, no una democracia directa pura.

Referencias

Gadhafi, Muammar, 1981; El libro verde, España, Saudade Artes Graficas.

Lijphart, Arend; 2001, Las democracias contemporáneas, España, Editorial Ariel.

Loewenstein, Karl; 1980, Teoría de la constitución, Argentina, Editorial Ariel.

Mora y Araujo, Manuel; 2005, Ensayo y Error, Argentina, Editorial Planeta.

Segal, Roland; Perfiles Africanos, Argentina, Editorial Universitaria de Buenos Aires.

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