Informe de Política Internacional N°21

Por Gonzalo Cueto

El coronavirus vino a demostrar que las sociedades aún mantienen sus viejas “fracturas sociales” o clivajes; las diferencias que parecían saldadas aún persisten. Las diferencias sociales hoy están aflorando y la crisis, día a día, va en aumento. La pandemia paralizó la economía mundial, provocando un aumento significativo del desempleo a nivel mundial, que, a su vez, generó el descontento social debido al empobrecimiento generalizado. La manifestación del descontento social urge a los Estados, que aún no dimensionan la profundidad de la crisis, a recurrir a medidas económicas de urgencia, otorgando subsidios y salvatajes económicos.


Los semáforos de alerta están encendidos y, de seguir las condiciones actuales, las protestas irán en aumento al igual que la violencia, como ocurre en Alemania, España y EEUU, donde las necesidades de las clases sociales más vulnerables no están siendo atendidas.


La revista The Economist estima que la mayoría de los países desarrollados "no podrán seguir estrategias de austeridad como lo hicieron después de la crisis financiera mundial en el 2008", dado que hoy tienen que recurrir a la emisión monetaria y al aumento del gasto público para paliar los problemas de grandes sectores sociales (muchos sectores pobres y de supervivencia diaria). Y, por esta misma razón, ya comienzan a escucharse las voces de organismos como el Banco Mundial y el FMI pidiendo la condonación de deudas bilaterales para los países más pobres y, sobre todo, para los llamados emergentes, los cuales han aumentado considerablemente sus gastos públicos con el fin de paliar la creciente crisis, lo cual va a resultar en la imposibilidad de afrontar los pagos de sus compromisos financieros internacionales, ya que la caída en la recaudación, debido a la cuarentena, ha provocado una caída considerable en sus PBI. En esta situación se encuentra, por ejemplo, Chile, que al principio encaró una estrategia más al estilo de cuarentena con apertura de negocios, y hoy salió a pedir líneas de financiamiento al FMI por casi 24.000 millones de dólares, y con un sistema de salud saturado, provocando cada día más descontento social en los sectores medios y bajos.


En Estados Unidos, Trump, ha visto decaer sus números para la reelección, debido al intento fallido por imponer el denominado Obamagate y las crecientes olas de manifestaciones antirracistas, que se multiplican en las grandes ciudades de su país. Este descontento social se suma al aumento del desempleo en el país (40 millones de desempleados) y a la caída del PBI, la cual algunos expertos la estiman en cerca del 50%; todo esto sin mencionar la fuertísima emisión de moneda que la FED está llevando adelante, la cual tendrá consecuencias a futuro.


La deuda mundial ha aumentado en 17 trillones de dólares, en tan sólo los últimos dos meses, por la decisión de los gobiernos de paliar la crisis. La preocupación es que la economía mundial entre en deflación, afectando a muchos países, como Japón (su deuda con relación a su PBI es de 238%, y esta crisis está disminuyendo la imagen de Shinzō Abe a mínimos históricos) y, particularmente, a países en vías de desarrollo como la Argentina, que poseen una deuda cercana al 100% del PBI y reservas escasas.


En Europa, Francia solicitó un fondo de 500.000 millones de euros en forma de transferencias, financiado con la emisión de deuda por parte de la Comisión Europea, y abandonando el criterio “quién se beneficia paga” para adoptar al criterio “el que más tiene más paga”, en función de la renta nacional bruta (RNB). Paralelamente a este desembolso, la Comisión Europea presentó la propuesta para crear un Fondo de Recuperación ante el Covid-19 por un valor cercano a los 750.000 millones de euros, con emisión de deuda conjunta, que luego tendrá que ser reembolsada, bien con contribuciones por parte de los Estados miembros (aunque siguiendo criterios que no pondrían sobre los hombros de los más afectados el grueso del reembolso), o bien con un aumento de los recursos propios de la Unión Europea. Vemos que todos los países requieren de ayudas en efectivo para enfrentar esta situación económica de contracción de los mercados y aumento de necesidades sociales. Esto provoca tensiones y malestar social en los distintos países de la Unión Europea.


Por su lado, China ha importado, desde enero de este año, un 170% más de carne de cerdo que el año anterior y un 30% más de trigo (casi unos 2 millones de toneladas de trigo y un aumento similar de sorgo); además, están previendo aumentar los volúmenes de compra a Brasil, en detrimento de los Estados Unidos. Por su parte, el real se sigue devaluando frente al dólar. En medio de este escenario, nosotros, tarde o temprano, tendremos que tomar medidas devaluatorias a fin de poder volver a ser competitivos frente a Brasil y como forma de licuar nuestros pasivos en pesos.


Una de las consecuencias del dólar barato es que los importadores necesitan hacerse de más dólares baratos, por lo cual adelantan pagos en el exterior, y los exportadores no los quieren liquidar, especulando con una cotización del dólar mayor, sobre todo de las exportadoras agrícolas, donde hoy se liquidó un 42% menos con respecto al mismo mes del año pasado. La fuga diaria de dólares de los bancos (entre quienes compran dólar oficial y quienes los retiran de los plazos fijos), más los adelantos de los importadores y el retraso de los exportadores (como comenté anteriormente), está provocando una consecuente caída de las reservas. Hoy, la tasa de interés de plazo fijo es del 26,6% anual promedio, y esto es mucho menor que la inflación del 50% pronosticada por muchas consultoras, haciendo más tentador la compra de dólares para el ahorro. En este punto, es necesario aclarar que Brasil ya no es nuestro primer socio comercial; hoy, es China nuestro primer socio, y también el de Brasil.


Sumado a esto, observamos que la relación China - Organización Mundial de la Salud (OMS) tensa la relación con Trump, debido a que este organismo suspendió temporalmente, por motivos de seguridad, el estudio de la hidroxicloroquina como potencial tratamiento contra el Covid-19, argumentando que los pacientes son más vulnerables a los efectos del virus. Sin embargo, existe un trasfondo comercial: el laboratorio francés que produce esta droga es, en parte, propiedad de Donald Trump, quien posee un gran paquete accionario, como informó la revista Forbes Argentina y el New York Times. La respuesta del gobierno norteamericano no tardó en darse y el pasado 29 de mayo, los Estados Unidos dieron por "terminada" la relación con la OMS, argumentando que ese organismo se encuentra bajo el "completo control" de China.

Por otro lado, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) determinó que Argentina ingresó en Default y, de esa forma, activó los seguros de garantía;, así, los acreedores que tenían un seguro en caso de cesación de pagos conseguirán el cobro por el denominado Credit Default Swap (CDS). Después de esto, la negociación con los bonistas entró en otra etapa y la nueva presentación se realizará este fin de semana, quedando a la espera de que, en los próximos 10 días, se determine o no su aceptación. Sumado a esto, la estatización de la cerealera Vicentin ha removido los viejos trapos de la política, sin mencionar lo que constituye, quizás, la situación más preocupante para el gobierno: el último informe sobre pobreza infantil que presentó la Universidad Católica Argentina, que estima casi un 70% de pobreza infantil en el país.


Por último, la importancia estratégica de la Argentina y de su sector agroindustrial, en el futuro, al igual que hoy, se está viendo afectada por la baja del Río Paraná, ya que imposibilita la navegación y, como consecuencia, la exportación. Es prioritario empezar a comprender que los países vecinos poseen un control sobre el afluente del agua de nuestros ríos, y es estratégico para el comercio nacional comenzar a dimensionar y desarrollar políticas para conservar el agua dulce y el afluente sobre los Ríos del Paraná, Pilcomayo, Uruguay e Iguazú. También es prioritario pensar en las condiciones que se vendrán a futuro para las exportaciones, por ejemplo: la "etiqueta ambiental", la cual será una de las principales barreras para el comercio internacional de alimentos en la Unión Europea. Es primordial avanzar en la materia y ponernos a la cabeza de la región con respecto a este tema, al igual que recuperar la soberanía de nuestros ríos navegables, de nuestros puertos y de nuestro mar.

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