Informe de Política Internacional N°18

Por Gonzalo Cueto

Mientras que el conflicto entre EEUU y China entra en una nueva etapa, el jefe del Instituto de Virología de Wuhan, Yuan Zhiming, dijo en la cadena CGTN:


De ninguna manera este virus ha salido de nosotros… sabemos perfectamente la clase de investigaciones que hacemos y cómo gestionamos tanto nuestros virus como nuestras muestras, no se tiene constancia de contagios entre su personal… no hay prueba alguna que lo demuestre”.


Esta declaración, sumada a otras de la comunidad científica china, son en respuesta a los ataques mediáticos reiterados que se hacen desde EEUU y los principales países europeos, acusando al gobierno chino de ocultar el origen y las cifras del virus.


Las consecuencias de este “ataque” pueden llegar a ser muy graves para EEUU. Pese a que el conflicto comercial entre China y los EEUU lleva más de un año, previo a la pandemia se había llegado a un acuerdo entre ambas naciones, mediante el cual China volvería a comprar soja a EEUU, ya que los sectores del agro americano eran los mayores perjudicados con la guerra comercial y, tanto Argentina como Brasil, unos de los países más beneficiados. Sin embargo, Trump avanza con otra declaración que complica más a su sector agrícola, debido a la decisión de frenar todo tipo de inmigración mediante una orden ejecutiva anunciada la semana pasada. Uno se preguntaría: ¿En que afecta esta medida a los productores agrícolas estadounidenses? Y la respuesta es muy simple: sin inmigración, no hay quien trabaje en los campos y las cosechas, generando una faltante de mano de obra para esa industria. Este fenómeno también se vive en Europa, donde hoy Francia y España tienen faltante de mano de obra para sus cosechas debido al cierre de sus fronteras. Nuevamente las cosechas entran en peligro por falta de mano de obra, peligrando así los alimentos, como denunciara la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).


Luego de lograr un acuerdo entre los miembros de la OPEP, para bajar la producción, Arabia Saudita dio a conocer el precio del barril de mayo, provocando una debacle a nivel mundial por el precio de la commodity. Esto pone fin al llamado Petrodólar, que viene imperando desde 1973 (en la cual todos los países vendedores de petróleo se comprometieron a vender el crudo sólo en dólares). Sin embargo, si el petróleo tiene valor negativo (debido al exceso de stock), el dólar pierde valor. China, siendo el mayor consumidor de crudo, está lanzando su criptomoneda y ya consiguió que la compra de petróleo se pueda realizar en Yuanes. Como mencione en informes anteriores, hay varias empresas americanas, e inclusive varios bancos, que poseen entre sus activos bonos de empresas petroleras, a punto de quebrar debido a la crisis provocada por la decisión de la nación saudí. Recordemos que el WTI en los contratos futuros está en U$S 12,83 por barril, un precio muy por debajo de los U$S 30 mínimos; por operar con estos valores, 1000 empresas se podrían declarar en quiebra.


Esta situación del precio del petróleo termina beneficiando tanto a la India, que es otro de los mayores consumidores de petróleo, como a China. Esta situación provoca un crecimiento en la India en detrimento de su país vecino China, debido a la instalación de plantas industriales en su territorio; un ejemplo de esto es la inyección de U$S 2,2 billones que efectuó Japón para que sus empresas se trasladen a la India o al Sudeste Asiático, minimizando su dependencia con China.

La creciente ola de acusaciones del gobierno de Trump hacia el gigante asiático, con el fin de ocultar el fracaso de su política económica como consecuencia de la pandemia, y también como plataforma política para reflotar su reelección, llevaron a una respuesta oficial por parte del gobierno chino, a través del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian , quien dijo


Las declaraciones relevantes no tienen ningún sentido y no vale la pena refutarlas e instamos a Estados Unidos a detener la manipulación política, poner en orden su propia casa y centrarse más en combatir la epidemia e impulsar la economía”.


La cuarentena generalizada a nivel mundial comienza a generar malestar y descontento social, principalmente debido a las medidas de ayuda a los sectores medios y medios bajos; en ese sentido, en Francia volvieron a estallar las protestas callejeras y, en EEUU, comenzaron a surgir pintadas en varias ciudades reclamando que “ricos paguen el coronavirus”. Para combatir estos conflictos y aquellos que se avecinan muy probablemente por el desabastecimiento, los estados han comenzado a analizar la posibilidad de implementar el geoposicionamiento a través de los móviles de sus habitantes. Un ejemplo de ello es el ofrecimiento de Movistar al gobierno español para poder llevar a cabo esta técnica de vigilancia; técnica que ya es utilizada en otros países. Según Reuters, Telecom Italia, Vodafone Italy, Wind Tre, Telekom Austria y Deutsche Telekom han entregado datos anónimos a las autoridades de sus países. Y tanto China como Corea poseen controles de geoposicionamiento, en conjunto con un sistema de control ciudadano por cámaras. Los datos mostraron caídas de un 60% en los desplazamientos ciudadanos y fueron de suma utilidad para encontrar a las personas contagiadas. A su vez, Telekom Austria, por ejemplo, ha adaptado para la lucha contra el Covid-19 una aplicación de análisis de desplazamientos, desarrollado por la empresa de software Invenium, para predecir los atascos en el tráfico y el número de visitantes a atracciones turísticas. En el caso de Argentina, Movistar concretó un acuerdo con la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) para trabajar conjuntamente en la elaboración de un Índice de Movilidad Ciudadana. Éste permitirá medir el nivel de movilidad diario de los habitantes del país y su relación con la propagación del COVID-19, pero sin necesidad de recurrir al GPS del usuario.


Por otro lado, podemos observar que la bolsa de Nueva York muestra diariamente una suba y recuperación, como consecuencia de la inyección de dinero de la FED. Sin embargo, el FMI reconoce que la caída de las economías será mayor al 3% global. Los números del desempleo se disparan a 26 millones de personas solo en EEUU, y tenemos 3 millón de infectados en el mundo; la economía estadounidense, el mayor motor económico, cayó un 4,8% en el primer trimestre, la inversión empresarial cae un 5,6%, las exportaciones caen un 8,7% y un 15,3% las importaciones. Esto que afecta a EEUU afecta a todo el mundo de la misma forma; en España, por ejemplo, el desempleo trepó a 2,8 millones de personas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística de España (INE) y las causas están en la caída del consumo de los hogares (7,5 %) y de la inversión empresarial (3,5 %) y en vivienda (9,6 %), así como en el hundimiento de las exportaciones y las importaciones (8,4 % en ambos casos) y, como consecuencia de la contracción del PBI en Europa, éste caerá entre un 5 y 10%, según estima el FMI. Esta preocupación por la economía es parte del motivo por el cual Trump ataca a China diciendo que cree que: “el manejo del coronavirus por parte de China es una prueba de que Pekín, hará todo lo posible para que pierda la reelección en noviembre”; además, días atrás, también le pidió un resarcimiento a China por los costos económicos que la pandemia está provocando.


Por otro lado, Argentina se enfrenta a muchísimos conflictos heredados de la gestión anterior, como el Default selectivo, que no se había declarado formalmente; otros problemas son la inflación y el desempleo, entre muchos otros. Sin embargo, el mayor problema heredado es el que sufren los sectores medios sociales y las Pymes, ya que venían sufriendo, desde hace más de tres años, los golpes de las tarifas de luz y gas, y después la falta de crédito, la caída del consumo y el aumento del desempleo. Hoy, estos sectores, que en muchas ocasiones elegían pagar sueldos en vez de pagar cargas sociales o impuestos, están a un paso de la quiebra y el cierre final de sus Pymes. Para estos sectores, las medidas no alcanzan debido a que la cadena de pagos ya está fulminada, dado que el 12% de los cheques en el mes de abril fueron rechazados. En cuanto al consumo, se desplomó a valores impensados: la industria y construcción cayeron un 75%. El sector que el año pasado registró su peor crisis, el inmobiliario, hoy enfrenta una crisis que seguramente provocará la quiebra de gran parte de las inmobiliarias. Por otro lado, en marzo la compra de dólares para atesoramiento cayó un 65%, sea por la falta de dinero o por el mega corralito impuesto por el gobierno anterior, y una familia tipo necesitó 42.000 pesos para no ser pobre, dado que los precios minoristas aumentaron en marzo un 3,3%.


El BCRA sigue pagando las tasas de Leliq altas, por la cual los bancos siguen ganando dinero y no lo prestan a las Pymes a tasas bajas. Por tal motivo, el ministro de Economía y el titular del BCRA trabajan en medidas relacionadas para lograr bajar las tasas de interés y en apuntalar la actividad económica. Paralelamente, las mediciones del Banco Mundial dan una caída del 5,2%, el FMI prevé que llegará al 5,7%, y la calificadora internacional Moody’s habla de un 6% de PBI, mientras que algunas consultoras nacionales dicen que la caída llegaría al 8%. A esto hay que sumarle que el Gobierno destinará un paquete de asistencia económica de 1.700 millones de pesos entre los meses de abril y junio, que representan un 5,6% del PBI. Como consecuencia de todo esto, el Gobierno tendrá una faltante muy grande, que seguramente será cubierto con los dólares que no se paguen de deuda y una devaluación del dólar, dado el atraso cambiario que tenemos, sobre todo con nuestros países vecinos.


Vaca Muerta ha dejado de ser la gran posibilidad de salida económica de la Argentina, excepto se comience con la explotación y comercialización del litio. La salida vuelve a ser, quizás, la exportación de recursos naturales y el agro. Un paso importante para esto es que asumamos el control de los mares y ríos, para poder explotar y consecuentemente exportar las riquezas de nuestro litoral marino. En cuanto a los ríos, hoy el problema de la falta de agua del Paraná, Iguazú y del río Uruguay depende en gran medida de las represas Brasileñas, las cuales, al margen del cambio climático y la falta de lluvias, hoy son una herramienta estratégica que utiliza nuestro vecino en nuestro detrimento, ya que nos dejan sin vías navegables y sin la posibilidad de generar electricidad. Para finalizar, es de destacar que la actitud de la Argentina en el Mercosur fue la correcta, debido a que hoy tenemos que pensar qué venderle al mundo.


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