Informe de Política Internacional N°15

Por Gonzalo Cueto

Fronteras cerradas, el mundo está en cuarentena, sigue el conteo diario de la cantidad de infectados y parece que el 80% de los contagios son asintomáticos. Afortunadamente, ya estaba entre las preocupaciones de Bill Gates, quien, en una charla TED de 2015, habló de uno de sus mayores miedos: una pandemia, o una crisis provocada por un virus. En dicha charla, afirmó: "Si algo ha de matar a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, probablemente será un virus muy infeccioso, más que una guerra. No misiles, sino microbios". Abandonó Microsoft para dedicar más tiempo a su fundación Bill y Melinda Gates, y así ayudar en los problemas humanitarios. Actualmente trabaja en una vacuna desde octubre del año pasado, y recomienda a Trump aumentar drásticamente los kits de detección de la enfermedad y cerrar las fronteras entre seis y diez semanas para evitar consecuencias mayores, debido a que, según su parecer, tomó medidas erradas y tardías.


El año pasado, para esta fecha, la mayor preocupación era la guerra comercial entre China y EE.UU., que comenzaba a traer las primeras consecuencias, sumado a las repercusiones de la Gripe Porcina. Eso quedó atrás, y China se transformó en el enemigo al cual EE.UU. responsabilizó por el coronavirus. De todas maneras, eso también quedó atrás, y Trump, en un rapto de sensatez, le pidió ayuda a los chinos para combatirlo en EE.UU., donde ya se encuentra descontrolada la pandemia, debido a no haber tomado las medidas de aislamiento a tiempo, como sí lo hicieron Rusia y China, siendo ellos los que salen al rescate de Italia, junto con médicos cubanos.


China hoy parece ser el país que, desde su economía capitalista dirigida por el Estado, y con un soporte en lo social (dado que es el país que más gente sacó de la pobreza), está comenzando a dar señales de ser el nuevo líder mundial. Nos queda imaginar ahora cómo será el día después, cómo los líderes del G20 determinarán un nuevo “Plan Marshall” y que país o países asumirán la responsabilidad económica y política de conducirlo. El coronavirus está matando a un capitalismo desmedido, deshumanizado y moribundo (desde 2008); se puede suponer que ahora vuelve una nueva etapa de Estados Fuertes y con muchos servicios sociales (situación que queda demostrada en la actitud de los Estados frente al problema sanitario). Es decir, todos aquellos defensores del Estado mínimo y de la libertad de mercado, hoy son quienes se quedan sin argumentos frente a la pandemia y a la necesidad de que el Estado cumpla el rol de controlar la situación, debido a que los privados no lo hacen. Hoy, todos los Estados volverán a endeudarse pero, ¿en qué moneda?.


Las empresas de aeronavegación van camino a la bancarrota, según informa IATA, y los gobiernos van camino a nacionalizar las empresas estratégicas; entre ellas, las caídas más importantes son American Airlines y Boeing con un 80%, Carnival Cruises y Disney, que van desde el 90% la primera y 50% la segunda, y las caídas de las empresas petroleras que, día a día, se desploman. Ante esta situación económico-financiera, Trump invoca la Ley de Producción de Empresas, la cual podría obligar a la industria a producir elementos esenciales para la salud. También envía barcos a New York y California para que funcionen como Hospitales, dado que son los epicentros de brote infecciosos en dicho país.


En cuanto a la FED, sigue imprimiendo billetes y la deuda estadounidense puede poner en jaque el sistema financiero. Sin embargo, el Congreso Americano y el gobierno de Trump llegaron a un acuerdo sobre un plan de estímulo de 2,2 billones de dólares, el más grande de la historia, para reactivar la economía. Los principales índices de futuros suben bruscamente, después de que la Reserva Federal anunciara que comprará cantidades ilimitadas de bonos del Tesoro y deuda, declarando la liquidez ilimitada. Por otro lado, el BCE sale también a poner plata en las calles por medio de la compra de activos públicos y privados, por un total de 750.000 millones de euros. Sin embargo, y desafortunadamente, todo esto no logrará calmar la crisis financiera. Goldman Sachs pronostica, para la Eurozona, una caída del PIB del 9 % promedio: la actividad italiana bajaría el 11,6 % (siendo el mayor descenso), las economías de Alemania y Francia se desplomaron el 8,9 % y el 7,4 % respectivamente y, fuera de la UE, el PIB del Reino Unido caería el 7,5 %. En cuanto a nuestra región, estiman que Brasil se reducirá un 3,4%, México un 4,3% y la de Argentina un 5,4%. Y el FMI reconoce ya que el mundo entró en recesión.


Ahora, la crisis depende de cuánto dure el cimbronazo y cuánta plata ponga a disposición el Gobierno de Estados Unidos y la FED. Independientemente de los rebotes del sistema financiero, las solicitudes de la prestación por desempleo subieron a más de 3 millones de personas, lo que representa que muchas empresas estadounidenses están despidiendo empleados para no quebrar, y esto es el inicio de lo que puede pasar en el mundo.


La última cumbre de Ministros de Economía y Finanzas del G20 de este lunes - que fue la primera por teleconferencia - terminó sin un acuerdo, por la tensión imperante entre China y los Estados Unidos, pero todos creen que el mundo necesita un nuevo Plan de Emergencia Internacional, similar a lo que fue entonces el Plan Marshall de posguerra , especialmente los organismos multilaterales de crédito. Hace más de un año que vengo hablando del tema del oro y las criptomonedas; es de pensar que, después de esta crisis, las criptomonedas de los Estados Nacionales, respaldadas en primer lugar en oro y luego en recursos naturales, van a ser nueva forma de comercio, ya que el Bank for International Settlements (BIS) refleja que el 80% de los bancos centrales participantes actualmente trabajan en el desarrollo y emisión de su propia criptomoneda, y en los cuales, como fue mencionado en el informe anterior, Suecia ya está picando en punta y China, junto con Rusia, vienen trabajando en la acumulación de oro y en el sistema paralelo al SWIFT (Society for World Interbank Financial Telecommunication, es decir, Sociedad para las Comunicaciones Financieras Interbancarias Internacionales) y al de Internet. Como siempre recordamos, es hora de que nuestras reservas de oro vuelvan al país.


Nuestro problema más cercano es la licuación de pasivos por medio de otra devaluación, dado que, otra vez, nuestro peso quedó retrasado con respecto a nuestros competidores y países vecinos. Pero esto terminará destruyendo la economía ni bien se desate el valor del dólar. Sin embargo, hoy todo quedó congelado por decretos de necesidad y urgencia. La mayor dificultad será cuando se vuelva a la normalidad, ya que la situación económica será de preocupar pero, como dijo el Presidente, primero está la vida humana.


El tema de tener la economía parada y salvar vidas es la prioridad, pero en pocos meses tendremos que analizar cómo hacemos para arrancar la economía. En el mes de febrero, el déficit fiscal fue de U$S 436 millones, y la baja de impuestos necesaria para combatir el coronavirus generará un déficit aún mayor. Hay que observar a economistas que dicen que es necesario pedir más dinero al FMI, y a otros que sostienen que el mundo comenzará un nuevo proceso de re-endeudamiento a escala global.


Por otro lado, es hora de dejar de pagar la deuda, ya que los organismos multilaterales vienen anunciando medidas de financiamiento para paliar la crisis generada por el COVID-19. En la última semana, el FMI y el Banco Mundial solicitaron un período de gracia para las deudas de los países más pobres de África, Asia, Europa Oriental y América Latina (Argentina no entra); pero, quizás, es hora de adelantarnos y declarar el default, para evitar el gasto de los 6.000 millones de pesos diarios en conceptos de pago de interés y plantear, de entrada, la negociación con los Fondos Buitres, que ya compraron deuda argentina. Recordemos también que tenemos deuda emitida a 100 años y que el FMI es corresponsable del endeudamiento.


Según dicho organismo, la deuda argentina debería reducirse entre U$S 55.000 y U$S 85.000 millones, dependiendo de las condiciones financieras. Para que sea sostenible, el peso de sus servicios (pago de intereses y capital) debería ubicarse, en promedio, en el 5% del PBI y no superar el 6% del PBI ningún año; esto hoy es imposible. En resumen, para el organismo, la deuda tiene que tener un alivio de, por lo menos, 10 años y, para nosotros, tendría que analizarse en profundidad, sabiendo quienes son los responsables de semejantes maniobras de endeudamiento.


Aunque el mundo social este detenido y en cuarentena, las finanzas siguen trabajando y aún tenemos Leliq a un 38%; los bancos están pagando, por las tasas de interés en plazos fijos, un 0%, por lo que el Banco gana plata a costa del Estado y además, como mencioné anteriormente, se pagan 6.000 millones de pesos diarios en concepto de interés de la deuda. En vez de pagar toda esa suma de dinero en el pago de interés (deuda y Leliq), se podría destinar a créditos al sector PyMe. La Comunicación "A" 6937 permite a los bancos aumentar su tenencia de Leliq, siempre y cuando presten a las empresas más del 70% del dinero que les fue liberado en concepto de baja de encajes y, sin embargo, a pesar de todo lo que han ganado, se niegan y sólo quieren seguir maximizando sus intereses. Declarar el Default hoy nos permitirá no seguir endeudando al país y hacer que los bancos presten y dejen de ganar, lo cual permitiría activar la economía PyMe.


El mayor problema del momento es la cadena de pago a proveedores y los depósitos bancarios, debido a que aquellos negocios que reciben efectivo no lo pueden depositar, y aquellos que giraron cheques no los pueden cubrir porque las ventas han caído. Si bien se abre el clearing para que ingresen los cheques y el Banco Central afirma que, si hay cheques rechazados, no te cobran multa, aun no se sabe cómo se cubrirán esos cheques a largo plazo.


Hoy, los argentinos no somos dueños de los ríos, de los puertos, no decidimos a quién le vendemos la producción agrícola y, menos aún, tenemos como enviarlos; todo ello está en manos privadas, y dependemos de los precios y condiciones que grandes empresas imponen. Perón había entendido este problema y por eso había construido la Marina Mercante. Es hora de que reconstruyamos lo nuestro en base a la debilidad en la que queda el mundo en general, y las empresas privadas en Particular. Un nuevo Plan Marshall mundial pondría a la Argentina en la producción de materias primas (a las cuales hay que agregarle más valor) y en la producción de tecnología de punta, como satélites y plantas nucleares, aunque, en el medio, todo es importado. La vuelta de Empresas Estatales y las nacionalizaciones son medidas que todos los países comienzan a analizar, sobre todo en los sectores estratégicos. El modelo económico mundial cambia y sería bueno que pensemos en nuestras fortalezas como Nación.


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