El realismo vivencial: una corriente artística con origen argentino

Por Paris Goyeneche

Podrías pensar –por el nombre- que se trata de algún escritor de la década del ´50, o un político de la Alemania Occidental de la época de la Guerra Fría. Pero se trata de un artista muy nuestro, natural de Villa Ballester, y al momento de descubrirlo quedás deslumbrado, un muy agradable hallazgo. Es uno de los pintores más completos que tiene la Argentina contemporánea. Se llama Helmut Ditsch, y es una leyenda viviente del arte contemporáneo nacional.


Hijo de padres austríacos, desde su niñez comenzó a relacionarse con la pintura de manera plenamente autodidacta. La temprana muerte de su madre marcó su existencia y se convirtió en un momento determinante para su trabajo artístico.


Su primer vínculo con las bellas artes se produjo en 1988, cuando su bagaje artístico le permitió ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena, donde egresó con las más altas distinciones. Su principal objetivo allí fue estudiar las técnicas de los grandes maestros de la pintura universal, entre ellos: Caspar David Friedrich y Vermeer Van Delft.


Desarrollando a la par su destreza como montañista extremo, buscó en las altas cumbres y en los contextos naturales límites las respuestas a las vicisitudes de sus traumáticos primeros años de vida. Marcado por Nietzsche y su forma vitalista de entender el arte, así como por la filosofía existencialista de Heidegger, Ditsch contempló como una unidad su propia vida y su reflexión pictórica.


Los críticos definen que sólo mediante la reflexión y el trabajo a fondo de las percepciones, se alcanza ese impacto sublime que produce su obra. Justamente, la identificación de su arte siempre ha sido también motivo de polémicas para los especialistas. Han intentado referenciarlo dentro del hiperrealismo, sin embargo, actualmente, en Europa, comenzaron a denominar a su obra realismo vivencial, aduciendo que la obra de Ditsch no se somete a ninguna concepción pictórica, ni naturalista, ni realista, sino que nace de la experiencia vitalista y mística de la naturaleza.


En los años noventa, instalado oficialmente en Viena, su carrera artística cobró una dinámica que no se detuvo. En 1997 ya era considerado uno de los artistas jóvenes más exitosos y, dos años más tarde, llegó su consagración con la obra “La Cordillera”, adquirida por el OeNB (Banco Central de Austria) en una cifra récord para un artista plástico argentino actual.


En el año 2000 instaló su atelier en Irlanda completando, en 2005, el ciclo “Grandes Temas Naturales” (que hasta ese momento abarcaba desiertos, montañas y hielos) con la obra “El Mar II”, inspirada en el Océano Atlántico.


En 2001, realizó su primera gran presentación ante el público argentino, en el Museo Nacional de Bellas Artes, congregando a más de 100 mil personas durante aquella memorable exposición unipersonal. El fenómeno social se repitió en 2006, cuando fue invitado a participar en forma exclusiva de la trascendental Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde el interminable caudal de público superó todas las proyecciones previstas para la muestra.


En 2017, Helmut Ditsch comenzó a trabajar sobre la que se convertirá en la obra de mayores dimensiones de su carrera artística. Inspirada en el glaciar Perito Moreno, el lienzo alcanza los 12 metros de longitud por 2 de altura.


Recordman

En agosto de 2010 Ditsch batió el récord histórico de cotización para una obra de arte producida por un artista argentino: "El Mar II" -perteneciente a su colección privada- fue vendida a una desarrolladora inmobiliaria de Andalucía, España, por 865.000 US$, superando a "Desocupados" de Antonio Berni.


En 2016 se vendió su obra "Cosmigonon" en Europa por 1.500.000 US$. Ditsch batió así su propio récord histórico de 2010 para una obra de arte producida por un artista argentino.


Artista polivalente

Paralelamente a su caudal artístico comenzó a recorrer diversas vertientes creativas, incluyendo concepciones como el diseño automotor, de indumentaria, la composición musical y la elaboración de vinos de alta gama. También, proyecta fundar un espacio académico dedicado al pensamiento filosófico, conjugando todas estas iniciativas bajo el concepto «Helmut Ditsch Art Factory».


A mediados de 2016, Helmut Ditsch comienza a desplegar su genio creativo en el campo musical, dando inicio a la grabación de su primer álbum, Del final de los tiempos, cuya música, lírica, arreglos, letra y voz son obra del propio artista, quien al mando del piano conduce además a la orquesta.


Desde 2016 dirige su propia cátedra en la UNSAM

El primer contacto con su obra siempre causa la desconfianza de estar en frente a una gigantografía. Pero al mirar sus pinturas de cerca y en persona, los escenarios son sobrecogedores. Echale un vistazo a su página web (http://www.helmut-ditsch.com/) y

googleá un poco sobre sus trabajos.


Te vas a asombrar…


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