El Proyecto Bolivariano, un Proyecto Actual.Unidad Continental y Reforma Social

Por Jorge Osvaldo Furman


El presente artículo fue elaborado a partir de los apuntes del Doctor Jorge Osvaldo Furman, para sus clases del Seminario de Historia Latinoamericana, de la Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad del Salvador, en poder de nuestro Director. Durante la famosa conferencia de Guayaquil, se manifestaron claramente dos proyectos de integración continental, bien diferenciados. Ante todo, Simón Bolívar (1783-1830), a diferencia de José de San Martín (1778-1850), entendió en toda su profundidad la realidad política americana, y también su poderosa complejidad socio cultural. Él había vivido en Europa, pero su enfoque era diferente: no veía a América desde el Viejo Mundo, sino que lo hacía desde ella misma.

Bolívar era Republicano, creía que la lucha por la Independencia consistía en un combate a muerte contra la Monarquía. Al mismo tiempo, era un reformador social y su objetivo en este campo era la Revolución. San Martín – como ya vimos en otra oportunidad – estaba en las antípodas de éste modo de razonar, pues el aspecto social de la guerra se le escapaba totalmente; y, al mismo tiempo, lo repudiaba de modo rotundo. Para Bolívar era un trastocamiento económico y social imprescindible el que debía acompañar la lucha militar. Así pensaba y así lo escribió en todos sus documentos y proclamas. Debe ser el Libertador, junto con José Gervasio de Artigas (1764-1850), más claro en éste aspecto.

Lo que Bolívar proponía eran dos políticas paralelas que, en cierto momento, se debían cruzar: la desintegración del Imperio Hispánico y la construcción de una República Social. El espacio geopolítico en el que se mueve lo inspira a pensar una “nacionalidad ampliada” que, excluyendo al Brasil, diera origen a una “Confederación o Liga de Repúblicas Hermanas”, bajo su autoridad.

También quedaba afuera de su proyecto el Paraguay del Doctor Gaspar Rodríguez de Francia (1766-1840) y las Provincias Unidas del Río de la Plata. El centro de esa Unión debería hallarse en Panamá, punto articulador entre las dos zonas económicamente más ricas del Subcontinente, México y Potosí.


El modelo bolivariano de integración incluía también una profunda reforma de las estructuras sociales. Sabía el Libertador que las producciones americanas eran producciones primarias, y creía a rajatabla en el intercambio con Europa, a través de la División del Trabajo enunciada por Adam Smith (1723-1790). La América española debía ser un mercado para los productos manufacturados ingleses; el orden mundial de su época así lo indicaba. La unidad permitiría presentar, ante Europa y los Estados Unidos, un bloque homogéneo y poderoso, capaz de discutir en un marco de relativa igualdad.

En la Carta de Jamaica de 1815, escribió literalmente que “el problema central de los americanos, es su Identidad”, desde un profundo conocimiento del Continente, al que caracterizaba como una “tierra de mestizaje”, un producto de corrientes étnicas y culturales muy diversas. América era para él un experimento creativo, irreproducible, una hija dilecta de eso que nosotros hemos llamado “Mundialización”. En ella, están el viejo americano, el indígena; también el conquistador europeo, civilizador, saqueador y evangelizador; y finalmente el negro esclavo de las plantaciones, llegado del África profunda. Tres corrientes raciales y culturales que habían conformado, en tres siglos, un nuevo tipo de ser humano, complejo y multifacético, hijo del mestizaje y de la integración natural.

En Bolívar estaba presente la idea de que, si no se elevaba a los vastos sectores marginados y explotados de América a una condición de ciudadanos dignos y libres, una República estable sería imposible. Nos dice: “Si la Independencia es para cambiar únicamente el amo, no sirve, es inútil”. Bolívar nunca fue anti español, era básicamente enemigo de la reacción conservadora. Su adversario no era España, sino el Absolutismo Monárquico y el Antiguo Régimen. Llegó incluso a proponerle a los españoles el ingreso a la Confederación Americana, a condición de eliminar su sistema tradicional y fundar una República. La Independencia es en Bolívar el camino hacia una Reforma Social. Por ello, es posible caracterizarlo como un “reformador”; un hombre cuyo preclaro juicio tiene, aún hoy, una enorme actualidad.


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