Deuda, crimen, debelación

Por Néstor Forero

El siguiente artículo corresponde al Capítulo 7 del libro “El Crimen de la Deuda Externa. De Martínez de Hoz a los fondos buitre” (2016), Buenos Aires, Argentina. Ediciones Fabro.


Muchas veces nos ha desvelado Ia sensación de encontrarnos envueltos en una telaraña que nos impide realmente ver y por ende encontrar las causas de los males que nos aquejan como sociedad.


Para romper esa telaraña debemos quitar o descorrer el velo que cubre este entramado poderoso y descubrir, revelar lo oculto y/o secreto de este planificado genocidio financiero y patrimonial.


El “hoy" no es producto de ocasión ni siquiera efecto de un comportamiento político, social y económico atribuible a la década pasada, sino que hunde sus raíces en lo más profundo y negro de nuestra historia.


Poder logrado mediante la rendición nacional y el sometimiento social, en estas condiciones las últimas décadas fueron marcadas por disputas políticas de placard, distintos uniformes y trajes, uniformes militares, o trajes civiles, sacos derechos o cruzados, para discutir ropajes y adornar con este o aquel adminículo al traidor, que en nombre de los altos principios o los bajos instintos nos entrega y nos somete.


Mayoritariamente, tuvimos una democracia obediente a la voluntad de la oligarquía financiera internacional.


Recién en los últimos años ha comenzado de la mano de los jóvenes una discusión verdaderamente política y a cuestionarse las estructuras de poder y sus administradores.


Esta oligarquía internacional ha logrado a nivel mundial la privatización del poder político a favor del poder del dinero. Consolidando una verdadera dictadura a escala planetaria basada en el poder internacional del dinero.


El imperialismo hoy está basado fundamentalmente en este poder internacional: el dinero, del cual devienen todos los brazos ejecutores de esta entidad política de dominación a escala mundial.


Aquella frase de Alberdi continúa vigente: “La Europa presta al suelo, no al hombre, cuando presta su dinero a los Estados de la América del Sud ”…


LOS TRATADOS INTERNACIONALES O LA FEUDALIZACIÓN DEL DERECHO


En las últimas dos décadas, nuestro planeta se ha visto envuelto en una sofocante red de tratados y convenios económicos y financieros internacionales, regionales y bilaterales que, alejados del conocimiento de los diversos pueblos, han subordinado y/o suplantado los instrumentos básicos del derecho internacional, las Constituciones nacionales y las legislaciones autónomas orientadas al desarrollo de cada país, como así también las leyes sociales, laborales y ecológicas internas de cada Estado. Todo ello acompañado por la imposición de un proceso mundial de privatizaciones, globalización y desregulación de las economías nacionales y regionales, comúnmente conocido como Consenso de Washington.


La Organización Mundial de Comercio (OMC) ha sido la institución de carácter mundial que en la práctica ha funcionado como un verdadero Ministerio de Colonias sujeta a los designios de los países componentes del G8.


Esta verdadera red que subordina al planeta en función de los intereses de los países del G8 y de los grupos político-económicos aliados, se vale de muy diversos instrumentos de dominación y silenciosa agresión, entre los cuales los tratados y convenios internacionales resultan ser una de las herramientas más importantes para el logro de sus fines.


Aprobados por los diversos parlamentos locales; éstos y los pueblos que representan no logran ubicar en su exacta dimensión las consecuencias que se derivan de esta aprobación, hasta que estos procesos, como verdaderas metástasis, han llegado muy lejos.


Así, los pueblos se hallan en un estado de ignorancia semicompleta, ya que si los pueblos no pueden “conocer al detalle" estos acuerdos, lo suplen con la sabia intuición y la experiencia, que los lleva al convencimiento de que la soberanía popular se rinde en los pasillos de los juzgados internacionales, donde se dirime siempre a favor de los inversores o supuestos inversores y en contra de los intereses y el futuro de los pueblos y países. Las actuales experiencias de La Haya y las sentencias del tribunal CIADI son dos de los ejemplos tangibles de esta situación.


Nuestro país, en la década de los noventa, firmó más de medio centenar de esos tratados, sin que voces supuestamente opositoras a la administración de turno consideraran oportuno alertar y/o criticar este elemento primordial de subordinación de toda la estructura legal, económica y política de toda acción de gobierno. Situación que continúa hasta estos días.


Si algo distingue a estos tratados es la escasa difusión de los contenidos y las consecuencias de los mismos, en el corto, mediano y largo plazo; a su vez, esos contenidos son ferozmente ocultados mediante la construcción de diversos mitos; algunos de los cuales serán sucintamente tratados a continuación.


LOS MITOS


El primer mito debidamente publicitado, es aquel que presenta a estos tratados como de índole exclusivamente económica, cuando estos acuerdos son de verdadera subordinación política hacia el capitalismo central.


Los países condicionados por las cláusulas de estos acuerdos ven afectado el diseño de políticas económicas y sociales autónomas, si con estas disposiciones de política soberana, en algún punto, colisionan con los intereses de los grupos económicos internacionales.


Además, la subordinación política está dada por un sinnúmero de condicionamientos, exigencias y sanciones que imponen estos tratados, cuyo resultado es un verdadero atropello a la soberanía nacional y las garantías básicas ciudadanas.


El segundo mito a tratar es aquel que pretende definir como la razón fundamental de estos tratados, la de “ampliar y garantizar los supuestos beneficios de la libertad de comercio"; cuando en la práctica se observa que, en comparación con décadas anteriores, la mayoría de los países han disminuido tanto sus aranceles aduaneros como sus barreras para-arancelarias, facilitando la introducción dentro de sus fronteras de bienes y servicios extranjeros, restando recursos a sus administraciones tributarias y afectando la preservación de sus mercados internos para incrementar las ganancias privadas externas.


Entendemos que el objetivo final buscado con estos acuerdos es la consolidación de privilegios y garantías para los inversionistas del poder central en cada una de las demás naciones del planeta.


El tercer mito es aquel que presenta a estos acuerdos como si fueran “fruto de negociaciones”, cuando la realidad nos muestra que estos textos supuestamente negociados han sido escritos con anterioridad al inicio de las tratativas y que su contenido se repite en uno y otro tratado, a lo largo y ancho del mundo. Las variaciones son siempre marginales y escasas, y la mayoría de ellas tiene por finalidad alguna excepción parcial y transitoria.


En realidad, no hay verdaderas negociaciones para la redacción de los tratados, sino la firma de contratos de adhesión a normas impuestas internacionalmente.


ELEMENTOS COMUNES DE LOS TRATADOS


Algunos elementos comunes de todos los tratados que debemos mencionar son los siguientes:


a) Cláusulas que obligan a los gobiernos y a los poderes legislativos de cada país firmante a consultar y tomar en cuenta las observaciones de los inversores extranjeros.


b) Una definición de inversiones sumamente amplia que incluye permisos, especulaciones y expectativas de ganancias. Un ejemplo de ello es el fallo AZURIX en contra de la República Argentina, en el que se penalizó a nuestro país a pagar a la firma denunciante por un monto superior a los u$s 160 millones (a pesar de los múltiples incumplimientos del contrato de privatización por parte de la empresa), argumentando que dadas las condiciones en que se desarrolló el mercado argentino durante los años 2001 y 2002, la crisis económica afectó las expectativas de ganancias de la empresa, generando previsiones y bajas en la cotización internacional de sus acciones.


Los tratados siempre tienen una vaga definición sobre “qué” y “quién” es un inversionista, por lo cual se permite que sea tratado como tal no solo aquel que efectivamente produzca una disposición de fondos a favor de un proyecto u empresa establecida, sino también todo aquel que solo haya declarado intenciones de invertir en un determinado país y mercado.


Esto significa que basta con que una empresa extranjera declare intenciones de invertir para que se le otorguen las garantías y privilegios dispuestos por estos tratados, inclusive el derecho a reclamar millonarias indemnizaciones, aún por inversiones que no se han realizado. Un ejemplo de ello es el de una empresa norteamericana que llevó a los tribunales internacionales al Estado mexicano logrando un fallo favorable, debiendo ser indemnizado por aquel país, ya que el Estado mexicano no autorizó la instalación dentro de sus fronteras de un basurero nuclear que la empresa había declarado su intención de instalar conforme la laxa legislación en el hermano país.


c) También se fija en estas cláusulas la apertura absoluta a los capitales extranjeros de todos los sectores del país, incluyendo los sectores estratégicos como la salud, la educación, las comunicaciones, la provisión energética, la explotación de los recursos naturales.


Por caso, la privatización de la explotación de agua potable hará prontamente visibles las consecuencias de este proceso privatizador para todos los humanos. Esta privatización a favor de las grandes sociedades privadas no tiene ninguna legitimidad para administrar un bien común de la humanidad ni para apropiarse de su renta; sin embargo, no suelen escucharse muchas voces en contrario en los publicitados fueros internacionales.


Por su parte, las disposiciones transitorias pautadas a la firma de los acuerdos sólo logran aplazar en el tiempo la puesta en práctica de estas cláusulas nocivas, para que éstos (los tratados) no conciten demasiadas oposiciones por las licencias otorgadas y, a su vez, las transitoriedades sean presentadas como verdaderos triunfos por los gobiernos locales.


d) Se incluyen, además, garantías automáticas de igualdad de trato o trato más favorecido, por lo que los países firmantes no pueden otorgar a otros, sean nacionales o extranjeros, beneficios superiores a los otorgados a los firmantes en estos tratados sin que estos beneficios sean automáticamente trasladados a los sectores vinculados o amparados en estos acuerdos.


De esta manera, basta que algún país firme este tipo de acuerdos para que los privilegios y/o beneficios que se diseñen dentro de un bloque regional se trasladen a empresas de capitales y/o administración extra regionales.


e) También debemos señalar las garantías otorgadas para que los países firmantes no puedan poner trabas a Ias concentraciones económicas y los monopolios; inclusive se estipulan sanciones millonarias a los países, si estos deciden intervenir en los mercados concentrados o afecten con nuevas leyes a los inversores extranjeros. Ejemplo de ello son los derechos de exportación aplicados al sector agropecuario argentino (comúnmente llamadas retenciones), que tanta digna oposición mereció por nuestro campo, y que no pueden ser aplicados a los sectores energéticos, mineros, financieros y pesqueros, protegidos por los tratados de garantías de inversión, oportunamente firmados en la última década del siglo pasado y no observados ni denunciados a su vencimiento por las sucesivas administraciones que le han sucedido.


f) En los capítulos de garantías a la propiedad intelectual, se otorga la facultad de apropiación y monopolización de seres vivos y sus partes (incluidas plantas, animales, genes y tejidos humanos); lo que en la práctica significará, a corto plazo, que será un delito de alcance internacional la libre reproducción de plantas y animales y el libre intercambio de semillas.


Los acuerdos de garantías de propiedad intelectual permiten monopolizar la producción y venta de medicamentos, incluidos aquellos destinados a paliar las pandemias. Asi, un laboratorio, en teoría, podría lanzar en una determinada región un virus al solo efecto de producir ganancias extraordinarias en la venta de la medicación que trate o cure dicho mal.


Por el contenido de estos capítulos, las pandemias se convierten en un gran y fructífero negocio para los grupos internacionales, supuestamente especializados en la salud de las poblaciones vulnerables.


g) Por último, señalemos que, bajo el concepto de “estabilidad jurídica”, los países firmantes no pueden alterar estas normas para proteger tanto a sus ciudadanos, sus recursos, o su medio ambiente, si con ello se disminuyese o se pusiese en peligro las ganancias de los inversionistas extranjeros. Como resultado de esta situación, los Estados ceden sus soberanías jurídicas, situación agravada al ser imputados por las empresas en los tribunales internacionales (especialmente creados a estos fines), como violadores de los acuerdos.


Con ello se invierte el orden natural de los procesos judiciales, donde los imputados son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. En los casos sujetos a la incumbencia de estos tribunales internacionales, el país acusado es culpable hasta que demuestre su inocencia.


Por lo que hemos expuesto, podemos señalar que se ha constituido una red planetaria de derecho mercantil o derecho del capital, que tiene prioridad sobre los derechos soberanos de los países e incluso sobre el derecho de gentes.


Por lo cual se avanza en una idea universal de separación de la actividad económica y la operación de los mercados, de toda exigencia o incidencia desde el ámbito de lo política, social y cultural.


Las democracias se ahuecan, son figurativamente representativas de los ciudadanos que las componen, pero sin un verdadero poder para cambiar el orden planetariamente impuesto las mismas no resultan plenas, ya que están sujetas a un poder de veto que deviene de los capitales y los juzgados internacionales.


Se trata de una verdadera feudalización del derecho, de un derecho corporativo que opera en función del gran capital trasnacional y de los Estados ricos, avasallando el derecho público nacional e internacional y de los Estados periféricos y de los pueblos.


OTRA VEZ EL CARI


Es “llamativo” que el ex Ministro de Economía Dr. Roberto Lavagna, cuando formó parte del Comité Honorario Asesor junto a los doctores Roberto Teodoro Alemann, Jorge Domínguez, Enrique García Vázquez, Carlos Conrado Helbling y Adalbert Krieger Vasena, entre otros, del Plan Financiero para la década del '90, elaborado y difundido por el CARI en julio de 1989, sostenía en la página 42 de dicha publicación: El Plan Financiero propuesto requiere que la Argentina, en el marco de una economía en crecimiento, esté dispuesta a transferir al exterior el 5% de su PBI en concepto de servicio de su deuda externa (esto asume un superávit comercial y un ahorro presupuestario de la misma magnitud).


Algunos economistas sostienen que la Argentina no puede pagar, en concepto de deuda externa, más del 2,5 o 3% del PBI sin afectar gravemente sus niveles de inversión y consumo. Esta posición se basa en un análisis económico estático de la realidad y no toma en consideración que los recursos que podrían ser invertidos y/ o consumidos en el país son muy superiores en una economía dispuesta a honrar sus compromisos y en crecimiento (a pesar de transferir el 5% de su PBI ) que en una economía estancada que no puede cumplir sus compromisos y que esté dispuesta sólo a transferir el 2,5 o 3% de su PBI como servicio de la deuda.


Y terminan diciendo: el Plan Financiero requiere para su éxito que se tomen medidas duras y audaces decisiones. El camino inicial no será fácil, pero si perseveramos, en unos pocos años recuperaremos el tiempo perdido, alcanzando la prosperidad económica y la grandeza nacional que tanto desean los argentinos.


Publicado en julio de 1989 como “plan financiero” y verdadera agenda del gobierno que apresuradamente asumió el 8 de julio de ese año, dio fundamentación teórica a la ley de Reforma del Estado presentada por entonces al Congreso de la Nación para su aprobación.


Diseñado a medida de las apetencias de los depredadores, señalaba que el % del PBI compatible con los intereses de los acreedores era del 5% y no del 3% y culmina con que gracias a esos sacrificios pronto alcanzaríamos la prosperidad que los argentinos desean.


Nótese la semántica, “nosotros los argentinos deseamos”; sin embargo ellos, los firmantes del plan, nos señalan a los argentinos como terceras personas (“desean”), será por ello que, siendo los firmantes ajenos a los argentinos a pesar de los años transcurridos, no han podido negar la realidad del país y la conversión de nuestra Nación en un territorio tributario y campo de un genocidio social producido por la deuda ilegal y fraudulenta.


Lord Keynes, testigo de las negociaciones de Versalles, realizadas al finalizar la Primera Guerra Mundial, denunciaba que las imposiciones al país derrotado (Alemania) sólo tenían por objeto que ésta abonara las reparaciones de la guerra y que el sacrificio que se les imponía no podría derivar sino en mayores desastres.


Cuando efectuó esta denuncia corría el año 1920, en 1923 Alemania sufrió la mayor hiperinflación de la historia, en 1933 subía al poder Adolf Hitler y en 1939 comenzaba la Segunda Guerra Mundial.


El sacrificio que se le imponía a la Nación perdedora y que tan claramente denunciaba Keynes, era del 2,5% del superávit primario. Argentina debió comenzar su negociación en el 2005 con un piso del 3%.


INDICIOS REVELADORES


El 5 de marzo de 2003, el periódico francés Le Nouvel Observateur publicaba la siguiente nota:


ARGENTINA ¿La Patagonia subastada?


Con el fin de rembolsar su deuda al FMI, el Gobierno Argentino negociaría secretamente la venta de esta región y sus recursos naturales a los Estados Unidos.


Ciertas asociaciones sospechan desde hace varios meses que las autoridades argentinas, confrontadas a una crisis social y financiera sin precedentes, consideran la posibilidad de vender parte del territorio de la Patagonia y sus recursos naturales a los Estados Unidos, a cambio de la anulación de una deuda colosal que el país contrajo ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Estas sospechas fueron reforzadas por el diario Libération el 4 de marzo, en un reportaje en que describe una encuesta entre los habitantes de la región y destaca algunas relaciones entre los dirigentes argentinos y algunas empresas americanas.


Lleva por título: Un sondeo misterioso, vínculos dudosos y dice:


En marzo de 2002, se envió un cuestionario al efecto a los habitantes de la Patagonia, preguntándoles, en particular, si estarían dispuestos a intercambiar los 1,76 millones de kilómetros cuadrados de la región contra la anulación de la deuda del país y si aceptarían confiar la economía argentina a un funcionario del FMI u otro organismo internacional.


Este sondeo fue presentado al Instituto Tecnológico de Massachusetts por un macroeconomista de nombre Rudiger Dornbush, que por otra parte es consultar de un lobby americano, Zemi Communication. Ahora bien: esta sociedad resultó ser la elegida por el Presidente argentino Eduardo Duhalde a fin de abogar por su causa ante instituciones internacionales.


Además, Zemi Communication está presidida por el antiguo Secretario de Estado del Presidente Richard Nixon, Henry Kissinger, que nunca ha ocultado su interés por las reservas naturales de la Patagonia.


Esta región dispone, en efecto, de importantes reservas de petróleo (75% de las reservas del país), agua dulce y minerales, que desde hace años son codiciadas por las empresas extranjeras.


El sondeo misterioso al que hace referencia la nota fue realizado por la consultora Giacobbe y Asociados, contaba con treinta preguntas en total y cinco de ellas eran de carácter muy significativo:


1.- ¿Estaría de acuerdo en que la Argentina entregue sus derechos sobre los territorios en la Antártica para cancelar totalmente la deuda externa del país?


14.- ¿Estaría de acuerdo con ceder territorios fiscales de Chubut para cancelar la deuda pública provincial?


15.- ¿Estaría de acuerdo con la unificación de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en una sola provincia o región?


16.- ¿Cuál es su opinión respecto a la propuesta de que la Argentina sea administrada económicamente por un funcionario del FMI o de algún organismo internacional?


17.- Debido a la situación de crisis que vive hoy la Argentina ¿desea irse del país?


Jorge Giacobbe, titular de la consultora, explicó que la redacción de las preguntas fue realizada por una empresa europea que desea saber “el pensamiento de los argentinos antes de decidir una inversión”, y se negó a dar el nombre de quienes lo contrataron amparándose en el secreto y la ética profesional 


Dijo que el 60% de las 400 personas encuestadas estuvo de acuerdo con esta entrega nacional.


Aclaramos que la mayoría de los encuestados eran extranjeros.


Esta precisa información se la debemos a Liliana Venanzi y a Ernesto Fucile, quienes pudieron romper el muro de silencio que rodea al tema y comunicarlo a los demás ciudadanos.


Para aquellos que no creen en la posibilidad del canje de deuda por territorio, les recordamos que el 23 de marzo de 2002, los gobiernos de Perú y Estados Unidos firmaron un acuerdo para la conservación de los bosques tropicales.


Por este canje de deuda por naturaleza, Perú ahorrará 14 millones de dólares en pagos de la deuda durante los próximos 16 años. Otros países “beneficiarios” de estos programas han sido Bangladesh, Belice, El Salvador y Tailandia. También México supo lo que es resignar territorio por una deuda de guerra (Texas, estado nativo del actual presidente de Estados Unidos).


Martín Redrado, en un trabajo denominado “El desarrollo de la crisis de endeudamiento, algunas reflexiones para la Argentina”, integrante del Plan Financiero elaborado por el CARI en 1989 ya mencionado, señala: “Conversión de deuda en proyectos relacionados con el cuidado del medio ambiente (...) estas operaciones se han llevado a cabo mediante grupos privados dedicados a la conservación silvestre como el World Wildlife Fund, quienes compraron deuda en el mercado secundario y obtuvieron la contrapartida en moneda local por parte del Banco Central para ser aplicados a proyectos relacionados con la preservación y el mejoramiento del medio ambiente. Proyectos de esta naturaleza se han llevado a cabo en Ecuador, Costa Rica y Bolivia”.


Simplemente canje de deuda por territorio.


LA PRIVATIZACIÓN DE LA VIDA


No es de extrañar que al final vaya apareciendo el verdadero motivo de este crimen social perpetrado contra nuestra Patria: la posesión total de sus riquezas, en este tramo final, el territorio y sus fuentes de recursos naturales.


Un proceso mundial comenzó privatizando la salud y la educación para ahondar más las diferencias sociales. Sin prisa pero sin pausa, se van adueñando de las fuentes alimentarias del planeta. El mismo proceso se reproduce con los hidrocarburos y los minerales. La lógica indica que el próximo paso sea el dominio de las reservas de agua conjuntamente con las reservas forestales, por el valor de la madera pero especialmente por la generación de oxígeno.


Nuestra Patagonia tiene todas estas riquezas, pero además su ubicación espacial es privilegiada, es el paso obligado entre dos océanos, está ubicada frente a la mayor reserva de agua del planeta (la Antártida) y se halla despoblada y, entre sus escasos habitantes, una gran proporción son extranjeros. En este orden, deben analizarse las compras de grandes extensiones de territorio por parte de multimillonarios, ya sea para criar ovinos como Benetton (700.000 has), pescar truchas como Ted Turner (4.400 has), o Joe Lewis (14.000 has), o para hacer fiestas con sus asociados de Planet Hollywood (Schwarzenegger, Willis y Stallone), o empresas dedicadas a la venta de territorio privado como The Patagonia Land Company o The Argentine Land Company o “preocupados” en conservar la estepa patagónica como la Fundación Ecológica World Land Trust.


Mientras algunos nos quieren hacer creer que nuestro sur es sólo un desierto de arena y piedra, está claro que, para los argentinos, en la Patagonia se juega el futuro de la dignidad nacional. Para los argentinos, no es esta la única preocupación en materia territorial, en forma creciente las compañías extranjeras y las fundaciones “ecológicas” van tomando posesión de nuestras tierras; más de una décima parte del mismo ya está en manos extranjeras.


Además, no debemos dejar de lado que, por el cambio climatológico, esta región modificará significativamente el régimen de lluvias y la aptitud agrícola de sus suelos, haciéndolas aptas para la explotación intensiva.


El acuífero Guaraní, del cual nuestro país forma parte conjuntamente con Br