Conjetura de un General

Por Elías de la Cera


El primero de Julio de 1974, poco antes de su muerte en la Quinta Presidencial de Olivos, el entonces presidente; Juan Domingo Perón, conjetura en su agonía:


El incesante fervor de la patria que quiero

me desborda, me excede, me mata.

Ya dibuja la muerte mi última cara

y el destino de los míos es incierto.

Yo que me jacté de conductor,

de minucioso observador,

me impone su rigor Heráclito

y el río con su cambiante verdad

y su constante fluido.


Guarda el corazón que palpita,

mi pecho de incesante dolor.

Guarda la gloria un nombre

en la memoria; Evita, mi amor.


Veo a un pueblo que reza,

lo veo llorando y de luto.

Ya la daga de Bruto,

en la garganta del César.


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