Cinco Décadas de Retroceso y un Breve Período de Ilusiones Rotas

Es cierto. Desde 1976 – y aún desde el tórrido verano de 1974-1975 – la argentina viene transitando un ciclo de permanente crisis, retroceso en los niveles de vida de su población y empobrecimiento estructural de su economía, su potencial productivo y su riqueza cultural, tantas veces admirada y ponderada por observadores del mundo entero.


Para el Movimiento Popular, han sido éstas décadas, un tiempo trágico, penoso, tremendo. A los muertos de los años de plomo, a los exiliados y los derrotados, se han sumado millones de seres excluidos violentamente por el desamparo y la pobreza.


La Dictadura Cívico Militar Genocida, fue el origen – con un Preámbulo durante la Presidencia de María Estela Martínez, esa catástrofe que fuera el “Rodrigazo” de julio de 1975 – pero la Democracia no nos ha traído - más allá de la indiscutible vigencia de las libertades públicas – ni desarrollo, ni bienestar. Los partidos políticos y sus líderes, han defraudado a muchos, con su oportunismo, sus corruptelas y su ineficacia para resolver los problemas de fondo, estratégicos. Y, sobre todo, fueron los socios menores – pero socios al fin – de las grandes corporaciones y del sistema financiero; sus gerentes bien remunerados.


El Kirchnerismo supo, entre 2003 y 2015, diferenciarse, proponiendo otra cosa, hablando de otros temas, levantado velos y desafiando convencionalismo. Ilusionó a millones, con algunas realizaciones notables y librando batallas impensadas, poco tiempo antes. Hizo con sus votantes, un pacto en torno a valores trascendentes y buscó perseguir causas nobles. Quiso ser parte de una heroica tradición de luchas. Fue un soplo de aire fresco, una brisa renovadora.


Pero, sin embargo, no pudo o no supo construir, un “Modelo alternativo viable”, al que los sectores de Poder han impuesto, desde el fin de la Dictadura. Cuatro años de Macrismo y una pandemia, han arrasado con parte considerable de sus iniciativas. La restauración conservadora lo encuentra hoy inerte, confundido y desmovilizado; con una identidad diluida y aliado con un Peronismo Liberal, en base a consideraciones cortoplacistas. Está tolerando la construcción de un “contubernio” que muchos argentinos y argentinas odian, repudian y rechazan.


¿Cómo evitar la tragedia que se avecina? ¿Cómo poner freno al acuerdo entre cúpulas proclives a la restauración del Neoliberalismo con formato amigable? ¿Cómo ofrecer un camino diverso, que organice a los argentinos detrás de un proyecto de poder basado en la defensa de la Soberanía, la lucha por la Justicia Social y la construcción de un sistema político que se autonomice un poco del capital y sirva más de lo que lo ha hecho, a los depositarios legítimos de todo Gobierno democrático: los ciudadanos y las ciudadanas de a pie? ¿Cómo, en fin, revertir cinco décadas de retroceso, iniciando un cambio que haga realidad la Argentina Grande que soñamos y esperamos?

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