Charlas de Café II

Por Malena Barreiro Toloni y Marcelo Montenegro

Nos encontramos a la puesta del sol. Era un atardecer primaveral, acompañado de un viento irrisorio que refrescaba más el espíritu que el cuerpo. Murmullos de algarabía podían oírse a los alrededores.

En un vetusto bar de la Ciudad de Buenos Aires es donde los pensamientos afloran y las palabras se profesan. Entre apacibles sorbos de Café, retomamos aquel diálogo que, contra la adversidad, había quedado a la mitad.


-“Aquella juventud con aires de revolución que a Perón lo trajo de vuelta y a Néstor lo vio crecer, que luchaba por lo propio con ese anhelo de equidad, que con el tiempo sucumbió, se obliteró, finiquitó… En el abismo de nuestro presente, ¿qué la hace latir?”


-“La conveniencia. La conveniencia es la circunstancia que viene a enmendar los negros tormentos, las heridas abiertas, el desaliento, la desesperanza… Aquella clase media, media acomodada, habiendo sido destruida por el sistema liberal, se vuelca a su conveniencia. Esa es la que, sin ser peronista, siguió y luego votó a Perón. Es la misma que llevó a Menem a la Presidencia, y es la misma que se volcó a votar a Macri cuando, en 2014, hicieron esa campaña nefasta con eslóganes de odio y meritocracia”.


-“Totalmente. La unión no existe. Es prácticamente imposible, sobreviene cada vez que la crisis ahoga y tapa a todos hasta la mierda. Ahí es donde la conveniencia se vuelca hacia el peronismo. Donde el papá Estado se calza las guampas y, entre infortunios y presiones internas, debe amparar a los culos que sangran.

Escollo del mismo debate es resultante la penuria de la conceptualización. ¿Quien conceptualiza? Conceptualiza quien hace ciencia. La desidia y omisión de los conceptos socava la política”.


-“La pragmática, aquel decoro tan ingenioso, es el único camino plausible. Qué oprobio resulta saber que el último empréstito del gobierno de Mauricio Macri fue un acto de corrupción y nuestro presidente, en vez de sentar a los culpables en el banquillo, declara: ‘Magneto es mi amigo’. ¿Y la autocrítica? ¿O sólo le podemos dar lugar una vez que la conveniencia de la clase media veleta nos juega en contra y pone a un gobierno de derecha?”


-“Es que no es peronista. Está del lado de los grupos económicos, sus discursos son meramente performativos. No visita los barrios, no tiene un contacto con la gente. Cristina lo tiene. Gobernar es hacer lo que se tiene que hacer, si, si, pero no es sinónimo de suprimir las necesidades ni los intereses de la gente. Hace falta un proyecto, un sueño, como dijo alguna vez el Flaco”.


-“Hemos asistido a un sin fin de impunidad contra los nuestros. ¿Cómo no vamos a querer una justicia de parte? Como expresamos con anterioridad, la gobernabilidad no es sinónimo de conciliación. Empecemos a llamar las cosas por su nombre. La entidad que se le otorga a la conciliación es inútil, es complicidad. No permite hacer lo que se debe hacer.”


-“¿Cómo puede ser que no se gobierne para los propios? ¿Realmente tenemos un conductor? El Presidente está siendo funcional a los grupos concentrados de poder que siempre buscaron obstaculizar y romper. ¿Cómo puede ser que nos regalemos tanto?”


En contacto con el crepúsculo, debemos finiquitar. Estamos convencidos en las analogías vislumbradas entre lo que fue Alfonsín y Alberto.

Creemos, ha llegado la hora de tomar las decisiones de peso, a fin de gobernar y no hacer desvanecer la ínfima gobernabilidad que aún le resta. Creemos en la necesidad de una reforma de parte, con leyes y castigos rigurosos a quienes endeudaron y tuvieron una asidua participación en la fuga de capitales - funcionarios del gobierno y aquellos sectores de peso en la toma de decisiones -. Creemos en la necesidad de levantar los paraísos fiscales y la expropiación.

Es necesario que, en la gloria de sus actos infortunados, Alberto deje de complacer a quienes llama amigos, gestores del golpe económico que llevó al dólar blue a 190 pesos.

Reconocer que esa clase media veleta es parte de la historia Argentina, y continúa siendo relevante en las urnas.

En resumidas palabras, Gobernar…

Gobernar para los desocupados, fomentando el empleo digno y que éste no sea un privilegio; que los precarizados gocen de beneficios y den paritarias ya que, hasta entonces, la prioridad estuvo puesta en las ganancias de los grupos concentrados de dinero - que, valga la redundancia, son formadores de precios -.

Gobernar para quienes lo votaron. Gobernar para la equidad. Gobernar para conducir. Gobernar para que aquel pacto social de la risueña campaña se efectivice. Gobernar para engrandecer a la Nación. Gobernar con las convicciones firmes y los objetivos claros. Gobernar para no defraudar a una generación.



“(...) Es a nosotros a quienes pretenden sumir

De nuevo en la antigua esclavitud

¡ Y qué ! Sufriremos que esas tropas extranjeras

Dicten la ley en nuestros hogares,

Y que esas falanges mercenarias

Venzan a nuestros valientes guerreros?

¡ Gran Dios ! Encadenadas nuestras manos,

Tendríamos que doblegar las frentes bajo el yugo!

Los dueños de nuestro destino

No serían más que unos viles déspotas.

¡ Temblad ! tiranos, y también vosotros, pérfidos,

Oprobio de todos los partidos!

¡ Temblad ! Vuestros parricidas proyectos

Van al fin a recibir su castigo.”


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