Aristóteles

Por Elías de la Cera


Gracias le quisiera dar

a un sabio de Grecia

que supo bordar

lo ideal y lo real,

creando la ciencia.

Por tu obra prolífica,

el bronce de occidente.

Por la condición inherente

al hombre; la política.


Por el hoplita belicoso

que no conoce el miedo,

por la cobarde flecha del Medo

y la insignia del Griego orgulloso.


Por el bárbaro obligado

y la falange impenetrable,

que protegen (es probable)

tu historia y tu legado.


Por Alejandro y su brío

incesante. Tu mejor pupilo.

Que con el terminante filo

de su espada, conquistó los

confines de Darío.


Por tu maestro y por el mío,

que nos enseñaron lo que sabemos,

Y que ante sus lecciones creemos

alcanzarlo todo; llenar el vacío.


Por un pintor del Renacimiento

que te pintó señalando la tierra.

Y como el Dios de Agustín lo hiciera

Ambos dos son puro pensamiento.


En su primera declaración

un grupo de personas te nombra.

Reivindican un concepto que asombra,

lo común, lo colectivo; Koinón.


Tu más reciente creación.

Una creación austera,

pero que, a fin de cuentas,

busca, al igual que todas tus mentas,

traer un pedacito de cielo a la tierra.

© 2020 KOINON

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