¿70 años de peronismo político o sociológico?

Por Matías Slodky

La constante militancia irracional del sentido común puede ser voraz cuando se une con el sentimiento del odio. La frase pronunciada en el título sólo es un reflejo y expresión de esto, pues creer fehacientemente que el peronismo ha gobernado la Argentina durante más de 70 años, no logra resistir ningún rastreo histórico que se elabore, ya que tan solo se observará que, a fin de cuentas, el peronismo ha gobernado la minoría de esos años y, si extendemos esta franja histórica al completo de la historia argentina, veremos que el peronismo ejerciendo el poder estatal es aún más insignificante.


Por lo tanto, me permito entrever que, la corriente frase del antiperonismo “70 años de peronismo y decadencia”, corresponde a otras lógicas y explicaciones que se encuentran en los preludios constitutivos de nuestro país. Una Argentina que, desde el mitrismo, presumía, como ya hemos marcado en anteriores artículos1, ser la exponente de un modelo singular dentro de Latinoamérica, una nueva Europa civilizada donde “gobernar era poblar” y cualquier expresión contraria, llámese caudillo, guacho o mestizo debía de ser aniquilada o rápidamente civilizada, expresado claramente por el esquema de Sarmiento de Civilización o Barbarie.


La acentuación y crecimiento de este modelo liberal/oligárquico encontró su auge debido al gran incremento económico que propinó la economía agroexportadora, obviando a su paso, sin dudas, a un gran sector de la población, que con el tiempo fue intensificándose, de toda inclusión a la ganancia de este modelo. De tal forma que la idea de una Argentina europea, blanca y civilizada, en contra de la “barbarie”, va formando la concepción de “crisol de razas” que perduró largos años.


Aunque sus primeros quiebres se hallaron en la promulgación del voto universal y secreto masculino - la ley Sáenz Peña - donde, por algunos años, los gobiernos liberales y conservadores perdieron el control del Estado a manos del radicalismo y su legitimidad en las clases medias argentinas, a pesar de no concretar en esos años un modelo de distribución profundo, siguiendo a sus máximos límites el modelo económico anterior.


Recién con la llegada de los gobiernos de la “Década Infame”, el nuevo modelo de sustitución de importaciones logró imponer contradicciones históricas que se harían insalvables años más tarde, por una razón en concreto: la gran industrialización que sufrió el país en esos años no vino acompañada de un modelo basado en el beneficio del nuevo obrero y trabajador, ni en una articulación correcta con los emergentes sindicatos. Por el contrario, siguió concibiendo la concentración en los sectores más pudientes.


La verdadera contradicción histórica apareció con la revolución del ‘43, en la figura del novedoso Secretario de Previsión y Trabajo, Juan Domingo Perón, y su incipiente y vertiginosa llegada al poder - que también hemos mencionado en anteriores artículos2 - . La popularidad de Perón y el modelo basado en la inclusión de los “excluidos” y la articulación de la legitimidad del incipiente movimiento obrero a través de los sindicatos, generó una fuerte contracara que, sin lugar a dudas, fue la respuesta natural de los sectores de la vieja política y los poder económicos; desde los partidos políticos tradicionales o los grandes conglomerados patronales y agrarios, ésta fue la defensa de su status añejado por tantos años, en contra de un sector popular que ya se hacía llamar “peronista”, hasta hacerlo efectivo en las elecciones del 24 de febrero de 1946.


El peronismo fue una fábrica de hacer clase media, incluyendo y catapultando a la vida política y social a los olvidados del viejo modelo, pero también discriminados en vocablo racista y clasista, en una Argentina que decía ser pura y blanca - rompiendo como se menciono el paradigma del crisol de razas -. De tal forma que el peronismo fue una fuerte combinación de la novedad política y de liderazgo de Perón, la negativa de los sectores tradicionales y un fuerte respaldo de los trabajadores. Pero esta contradicción histórica al viejo modelo no fue consecuencia de un orden planeado, sino que fue una reacción que no podía tardar en relucirse por el protagonismo popular que comenzaron a tener las masas populares en este proyecto.


Así es como la historia argentina, desde ese entonces, no puede pensarse sin el peronismo, pero tampoco puede pensarse sin su adverso, el antiperonismo, del cual podría enunciarse que nació el mismo día que el peronismo, como respuesta lógica hacia él. Aunque, en un análisis más profundo, se podría decir que, quizás, el peronismo fue la reacción a la política tradicional, sectores sociales de la élite y conglomerados económicos y agrarios, que luego pasaron a ser parte del antiperonismo. A fin de cuentas, esta perspectiva sería coquetear con una pregunta retórica del “huevo o la gallina”.


El antiperonismo fue el resultado de tres factores, a los que Alejandro Grimson llamó “la tradición antifascista, el enfoque patronal y la concepción de civilización barbarie”3. La primera corresponde a la visión europea del antiperonismo, donde se insistió en ver cualquier conflicto europeo como local, abocando en su eterno confrontamiento a la figura fascista de Perón, la cual demostró ser lejana a la descripta por esos sectores, desde la democracia instaurada en su gobierno a la forma en que se intentó romper con los estigmas clasistas y racistas de la Argentina de ese entonces4. En segundo término, el enfoque patronal refiere a los grandes grupos económicos que defendían su status quo ante el avance de los derechos de los sectores trabajadores y la redistribución de la riqueza en favor de ese mismo sector. Y por último, la mencionada concepción del esquema Civilización-Barbarie que abanderó el antiperonismo a través de los años.


Ahora bien, el impacto del peronismo en las clases medias y populares fue incrementándose incluso en su proscripción y exilio, el liderazgo de Perón en conjunto de la imposibilidad de otro proyecto político de ofrecer algo semejante para el sector popular, hizo posible una presencia impactante en el imaginario colectivo y sociológico que, nuestro país es uno donde predomina la clase media producto de la mencionada “fábrica de hacer clase media” y ascenso social. Es indudable en este sentido que la clase media es hija y producto del peronismo en la argentina.


En este punto, vuelve a entrar la frase de los malditos “70 años de peronismo”, frase que pronunció hasta el cansancio el ex-presidente Mauricio Macri, detrás de un gran sector del antiperonismo que logró unificar, a su manera, dándole la razón a John William Cooke, cuando expresó que: “el peronismo es el hecho maldito del país burgués”. Pues sí, la concepción de ascenso social y clase media argentina es un fantasma que el peronismo ha instaurado en nuestra sociedad y que parece ser imposible que se desvanezca; el macrismo y el neoliberalismo, en los últimos años, lo ha querido demonizar y sacar del pensamiento colectivo, para aplicar su modelo de negocios y defensa del status quo, subestimando, una y otra vez, la capacidad del peronismo para transformarse y, por sobre todo, para entenderlo, en vez de simplemente demonizarlo discursivamente.


No ha de olvidarse que el antiperonismo también es un sentimiento, como ha demostrado serlo el peronismo. O, si se prefiere, en vocablos más conceptuales, puede decirse que el antiperonismo es una “estructura de sentimiento”. Un sentimiento de superioridad social respecto de los peronistas, acompañado de clasismo y racismo que ha intentado, sin fortuna, destruir el hecho “maldito” de integración de las masas populares en la vida política. A ese punto de inflexión, que aún perdura en la gran mayoría de la sociedad argentina, es al que llaman “70 años de peronismo y decadencia”.

Referencias:

  1. https://www.koinon.com.ar/post/el-macrismo-modernidad-y-gobierno-de-clase

  2. https://www.koinon.com.ar/post/el-camino-a-la-victoria-del-17-de-octubre-al-24-de-febrero

  3. https://www.koinon.com.ar/post/el-fin-del-crisol-de-razas-la-inauguraci%C3%B3n-de-una-argentina-multicultural

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